Pura confusión

Posted: 21 enero, 2012 in Devaneos
Etiquetas: ,

La que vives, la que transmites, la que ni vives ni sabes transmitir. La que te llega y la que mandas, la que ves y la que imaginas. Habitamos un mundo caótico, al cual hemos llegado con la esperanza de copular a mansalva y nos encontramos con que ello no es la prioridad principal.

La prioridad principal no es esa, ay, sino sobrevivir, esa cosa tan aburrida que relega a un segundo plano las exigencias del placer inmediato y rápido. Adivino en todos vosotros a un adolescente que se creía el rey de la fiesta, y que se encontró con que solamente era uno más, uno del montón.

Nos mintieron nuestros padres con todo aquello de que éramos los más guapos, los más listos; que éramos especiales y tal y cual. Ya sabéis, toda esa dulce basurilla. Nuestras mentes eran tiernas y digerían todo aquello con gusto, claro. Y al crecer, la poda de neuronas inevitable (lo dise la siensia) vino marcada por los topetazos contra la realidad, por aquellos primeros traumas que nos pusieron en nuestro sitio; esos condones que costaban de meter, etc, lo de siempre.

Por culpa de ello, nos volvimos reactivos y con posibles problemas de estreñimiento, avergonzados de aquella antigua omnipotencia adolescente, que nos volvía insoportables pero encantadores. Ahora también podríamos acceder a ella, pero cuesta dinero. Tan solo a partir de cierto nivel económico está bien visto y resulta factible comportarse como un niño grande. Uno al que le reirán las gracias.

Estamos gobernados tanto por ellos como por el batallón de contables avinagrados. Los BCA saben acercarse y adular a los niños grandes, convenciéndolos de que para poder seguir siéndolo les necesitan. Nosotros somos un poco los niñatos frustrados a quienes les quitaron la novieta.

(No estoy borracho ni nada. Es que no sabia que poner y he filosofado de baratillo. Intentaré que no pase más)

Salute.

Somos invencibles 

Los recortes son inofensivos, ya lo veréis. Nos adaptaremos, amiguetes. En las -a partir de ahora y debido a la bajada de personal- mucho más largas esperas de la Sanidad Pública haremos nuevas amistades, con posibilidad para ulteriores relaciones sexuales altamente escabrosas, como mandan los cánones.

No hay nada como intercambiar achaques para despertar la líbido más morbosa y degenerada de una persona ¿no? Ja, ja, la que nos espera…

Continuando voy: las posibles bajadas de salarios conseguirán que apreciemos más la componente espiritual de la vida y aparquemos el consumismo ¿Os apuntáis a unas charlas sobre la Biblia? Venga, materialistas anticuados, con la de cosas que podríais aprender ¿Acaso no recordais la historia del Santo Job? Job (“trabajo” en español, qué curioso…) era un arribista muy bien situado en el organigrama. Y a pesar de sufrir varias reorganizaciones empresariales y reajustes salariales y jerárquicos, ni una sola queja salió de su boquita bien agradecida.

En efecto, tras cada rebaja salarial, tan solo decía: -“Mi C.E.O.(1) me lo dió, mi CEO me lo quitó”. Ahí es nada. Toda una lección de humildad y adaptabilidad para nosotros, asalariados rígidos y anticuados.

Y encima, gozaremos de un disfrute sumamente masoquista y delicioso, a saber: en cualquier momento los Santos Varones que Deciden podrían catalogarnos como “coste eliminable” ¿Y acaso no es genial? Es bien sabido que nuestro cerebro es capaz de estresarnos con bastante eficacia -a fin de cuentas es una máquina de supervivencia biológica- y el circuito de la adrenalina se mantendría, gracias a la Nueva Flexibilidad Laboral, adecuadamente engrasado.

Estamos diseñados para competir y depredar y las colas del INEM y las picarescas agilizarán nuestra inteligencia, así como la capacidad para falsificar CVs y el arte de empujar -como sin querer- al palurdo que se acerca antes que nosotros a la maquinita de los turnos.

Aprenderemos a comunicar y a vendernos como nadie. Y para ello basta con ver lo bien que lo hacen los Grandes ¿Habeis visto los telediarios recientemente? No me digais que no, barbianes, porque no me lo creería. Sé que devoráis datos como algunos rosquillas. Los entes mediáticos, al servicio de las Corporaciones que les pagan la publi, conocen bien su oficio y hacen storyteller del bueno.

En efecto, para que dilatemos bien los esfínteres y nos traguemos lo que haga falta, primero se montan una peli de terror diaria, a base de planos repetidos de la Bolsa, con pantallitas y números fosfito desfilando. Te sacan siempre un gráfico de la deuda, que no para de subir y subir. Y después, cuando ya te han vendido la inminencia del desastre y tienes más miedo que siete viejas, te sacan los planes de salvación…que deberás pagar tú, claro.

Si, tú, claro. Porque tú eres culpable, no importando que te hayas limitado a trabajar y santas pascuas. Porque vamos a ver: no pretenderás que las Grandes Fortunas y Empresas paguen todo lo que deben al Fisco ¿verdad que no, so bolchevique? Que con ello cubriríamos de sobra el déficit es una simple bagatela, bobito. Bien claro está que cuando todo escampe y si no les hemos molestado demasiado, tendrán a bien invertir en inmensos centros comerciales, de esos en donde se puede ver a un empleado si llevas potentes prismáticos.

Solamente si tenemos auténtica Fe en los dirigentes podremos ser felices. Está documentado cierto efecto de mejoría psicosomática en las personas creyentes, en comparación con los cínicos materialistas y con los que nunca lloraron en el cine. Aprendamos de Tim Harford, uno de esos economistas que algunos maliciosos llaman “de salón“, que ha decidido llamar a su nuevo libro “Adáptate” . El subtítulo iba a ser “Y pasa por el aro”, pero lo descartaron en Maquetación, cachis,

Un saludito con esperanza (no cínica) oh, seres plásticos y maleables.

(1)CEO: En inglés se utiliza la expresión chief executive officer (CEO) para designar al Sátrapa Supremo de la empresa.

Sálvese quien pueda

Posted: 24 diciembre, 2011 in Placeres que atormentan

Ritual canibal (o casi) 

La llegada al domicilio de la ejecución se va a producir esta misma tarde, un rato después de que escriba en este blog. Sé como será, dado que todos los años las víctimas somos las mismas y el lugar no cambia: luces estridentes que desafían el consumo responsable, aumentadas por bombillitas de colores; un fondo musical pretendidamente rústico y bucólico que desasosiega al instante; lianas selváticas en forma de borla navideña -o como se llamen- y movimiento de tropas en la cocina.

Si traspasas la puerta estarás perdido: los besos de los parientes mayores harán diana en tu careto, agredido también por algún matasuegras ilegal, y un chorro de confetti que llevaras encima toda la noche. Es probable recibir en la espalda alguna palmada salvaje “a la valenciana”, al estilo de: “Cheee, Frankieee, com estaas, pollastre…” y  a continuación y con mucha potencia: !!¡¡zaaaaaaaaaasss!!  lo suficiente para saltar dentaduras postizas si las hubiera.

Si ves por algún rincón un bulto que se esconde deduces que será la gatita, aterrorizada por los visitantes pequeños, esas tiernas bestezuelas, aay…

Pasados estos momentos tensos, no es dificil que recibas alguna amonestación severa si merodeas por la cocina, el sancta santorum, la factoría de las delicias de esta noche. No obstante y para contentar los apetitos y calmarte los ánimos, en este lugar ruidoso y competitivo cuentas con aperitivos variados y retos a tu masculinidad: -”Tengo aquí una botella de orujo del pueblo y ahora mismo la empezamos. Y después de cenar otra, jajajaja…” 

Recuerdas con espanto la esofagitis que te produjo ese mejunje el año pasado, pero la presión social y la euforia inducida por consenso quiebran tus resistencias. Ya al primer trago, notas que tu tracto digestivo jamás volverá a ser el mismo y a los demás les ocurre lo propio: fuertes muecas faciales, parpadeos y resoplidos. Pero se ha pasado una prueba y el colectivo se celebra a sí  mismo.

Percibes que el nivel de alcohol que lleva la concurrencia es variable. Algunos de ellos vienen de visita, han pernoctado en la casa y ya llevaban celebrando parte de la tarde. Por lo tanto, muestran un desenfreno que a ti te desborda, traumatizado por ver algún que otro pariente convertido en puro descoque.

Y mientras tanto, el anfitrión supervisa calefacciones centrales, sillas, cubiertos y preservativos no, porque no viene al caso. Pero se masca la orgía en el ambiente aunque -en este caso- solo será gastronómica.

Que todos lo pasemos bien, hermanitos y hermanitas.

Tocado por los dioses.

Posted: 1 diciembre, 2011 in la epopeya

Salvando la vida 

Según dicen, si salvas la vida es porque los dioses desean alguna buena obra por tu parte y en mi caso me salvé esta semana, con lo que llevo ya a cuestas un encargo divino, ay, señor, señor.

¿Pero donde empezó todo?  ¿En una peluquería quizá? Notaba yo estos días -y con razón- que pasar el peine por el matorral en que se convierte mi cabello cuando no lo corto era una tarea ímproba.  Ahí lo tenía, encrespado y borde como el solo. Se imponía, por tanto, llegarse a la peluquería en una rápida acción de comando. La rapidez, no obstante, no impidió que pillara delante mío a dos abuelitas, ays. Para cuando me llegó el turno y finalizaron conmigo yo estaba casi de los nervios, de tanto estar sentado y aguardar y aguardar y aguardar…

No es de extrañar que por tanto, al salir del local y comprobar que la antes pertinaz lluvia parecía remitir, mi cuerpo demandara con dolor ejercicio y deporte.

En esos momentos de ansia de oxígeno se apodera de mi persona cierto estado de trance, muy parecido a funcionar con un piloto automático. Recuerdo vagamente entrar en casa, ponerme el chándal y acoplarme el brazalete donde pongo el MP3. Y nunca folla, digo nunca falla. En efecto, cuando me coloco los auriculares y suena mi músiquita preferida ni siquiera necesito pensar, lo cual y teniendo en cuenta el grado en que lo hacía antes no deja de ser grave.

Me da igual con quien me cruce por las escaleras, porque poseo un mecanismo en el cuello que inclina la cabeza por mí. La excitación que produce la música transforma la calle, cuando salgo, en mi propia pista particular.  Y -para rematar- la facilidad con la que pillo el paso de carrera hace que lo vea todo con efecto de túnel, al estilo de un toro que embiste.

He desarrollado -para compensar lo anterior-  cierta capacidad de visión periférica, muy útil para esquivar bicicletas y peatones gilipollas, incapaces estos de apreciar las necesidades de espacio de un héroe moderno. Sé que gracias a mi esfuerzo le saldré más económico al sistema nacional de salud, al menos en el tema cardiovascular. A pesar de ello, no es raro ir esquivando a los típicos caminantes/bulto, de andar plomizo y aborregado, dioss bendito…

Mi escenario olímpico, el lugar donde realizo mis gestas, resulta ser el cauce del río Turia, transformado en un larguísimo parque urbano. Los héroes sabemos que es un lugar duro, sobre todo a ciertas horas de la tarde. Cuando la oscuridad nocturna empieza a caer, se vuelve más complicado esquivar a los numerosos asesinos en bicicleta que andan sueltos. Si yo soy Aquiles, el de los pies ligeros, ellos son los Centauros psicópatas que deambulan por el Campo de Marte.

El hecho de que tengan marcadas sus sendas no impide que invadan las de los corredores. A pesar de ello, las veces que me han molestado no han podido evitar que les lanzara mis rayos de odio a través de los ojos. Podrá parecer excesivo y cruel, pero estoy seguro que después de ello sufrirán el accidente que les he deseado mentalmente.

Mi percepción espacial (y el google maps, claro) me ha permitido calcular un destino a dos kilómetros y dar la vuelta cuando lo alcanzo, con lo cual corro los cuatro que me exijo. Creo que es una buena cifra y me siento muy cómodo con la misma, felicitándome por ello cuando ya voy finalizando, nadando en sudor y transpiración.

El gozo me inunda en esos instantes, ay, amigos. La borrachera aeróbica me lleva como drogado y llega un momento en que casi no notas el esfuerzo. Has llegado a la meseta, a tu Shangri-lah fisiológico: millones de hormonas felices te dan coba por todo el cuerpo cantándote como el campeón que eres, mientras esquivas a otros patanes más lentos que tú, jajaja.

Pero esta vez, ya de vuelta a casa y cruzando sin mirar bien, escuché un chirrido, un frenazo dado por un gigantesco 4×4. Mira que la gente era feliz y vivía segura cuando solo habían Seat 600, ay, Pues ahora no. El tipo que frenó y me abroncó conducía un auténtico mastodonte. Ni pensar quiero en las consecuencias si me llega a dar. Sé que he vuelto a nacer y para agradecerlo realizo ahora mi buena obra, ejem, ejem: actualizar el blog.

Saludos heroicos, guapis.

Votar y cambiar la vida, ah.

Ya casi estamos, amigos míos, menuda emoción, cachis. El que dentro de una simple semanita haya un cambio de gobierno promovido por las urnas ¿acaso no es algo maravilloso? Ya sea que salgan por mayoría tanto el ilustre y magnánimo Rajoy, como el fascinante Rubalcaba, si lo hacen será para mejor, no nos quepa duda.

Ya, ya adivino en vuestros corazones el temor de los votantes viejos y resabiados: “Pero, bah, si nunca cumplen lo que prometen. A los dos se les ven diferentes plumeros, pero se les ven”. Pues no, entiendo la zozobra de vuestros ánimos, vuestra actitud escéptica y vuestra verguenza cuando salís disimulando del colegio electoral; ese “salgo rápido, no vaya a ser que me cruce con fulanito, que los dos sabemos bien a quien vota el otro”. Lo entiendo, vale, pero en este caso podríais suspender vuestro pesimismo, so tontines, jaja.

En efecto, podría ser, por si no lo hubiérais pensado, panda de tristones, que esta vez las promesas vayan en serio.

Sí ¿nunca en vuestra vida ha cumplido alguien lo prometido? Venga, no podéis decirme que no, por favor, que vida tan triste si no ¿No os trajeron nunca vuestros padres los juguetes que os prometían, previa petición vuestra? Pues así, pero a lo grande.

Pensad que el futuro no está escrito y que esta vez los candidatos muestran un no se qué, algo diferente ¿No os habéis fijado estos días? Venga, que se les nota: a Mariano le brillan los ojitos,  a Rubalcaba le tiembla la voz con frecuencia, a Cayo Lara le pueden las emociones ¿Podría ser acaso que esta vez fuera por su empeño sincero, por su voluntad inquebrantable de cumplir?

No querréis ser ninguno -a buen seguro- de aquellos que este día electoral dudasteis. De los que votabais con desgana o peor aún, de los que se fueron al campo o a la playa. Por dios ¡qué anticuados, el cielo me valga! Enteraos de que ya no se llevan ni el nihilismo ni la actitud hippy ¿Qué les diréis a vuestros acaudalados y prósperos hijos en el futuro?  ¿Que sus riquezas y bienestar estuvieron a punto de naufragar por vuestras dudas, por vuestra mezquindad?

No, estoy seguro de que no deseareis despertar su conmiseración y provocar palmaditas y miradas compasivas. Las de esa generación más alta, más lista y más guapa, así como financieramente aventajada. “Ay, menos mal que hubo suficientes votantes para Rubaljoy, si no…”
Así dirán, mientras se despiden y marchan en sus espectaculares coches ecológicos y nos dejan en el rutilante tecnogeriátrico, con sondas robot que se nos meten solitas en el cuerpo.

Saludos ilusionados.

Editando: Con mayor o menor talento, pero la intencionalidad es irónica, lo juro, ja, ja

Un apocalipsis cada día.

Posted: 30 octubre, 2011 in Paranoias del XXI

Agoreros del mundo ¡hundíos!

Si quieres llamar la atención a base de bien, tan solo precisas vaticinar desgracias futuras y verás como se te quedan mirando todos con cara de bobo, al tiempo que te creas reputación de lucidez.

En la segunda mitad del siglo XX se amenazó generosamente con una catástrofe tras otra: guerra nuclear, contaminación, sobrepoblación, plagas radioactivas, culminando todo con el caos social que seguiría al fallo informático del efecto 2000. ¿Lo recordais?

En el 92, en la Conferencia de Rio,  se pensaba que estábamos al borde de la hambruna global. Y no obstante, la década que siguió vio como disminuían agudamente el analfabetismo, la pobreza, el hambre y la enfermedad hasta niveles nunca vistos en la historia de la humanidad, cosa que casi nadie menciona porque no resulta sensacionalista.

Si pegas un vistazo a la sección de ensayos verás a los perpetuamente ensalzados Al Gore, Naomi Klein, Noam Chomski, Michael Moore, etc, así como a los ecogurús de cada mes. Todas estas encantadoras personas destacan por argumentar lo siguiente, aquí resumido por vuestro bloguero preferido:

a) El mundo es un lugar terrible; b) Cada vez está peor; c) La culpa es del progreso tecnológico y d) Hemos alcanzado un momento crítico. Y vienen metiendo continuamente la pata hasta el desgarrón de la columna. Si no, veamos.

-”Nuestro futuro robado” . En el 96 se publicó un libro con este título donde se decía que los espermatozoides iban a la baja y el cáncer de mama a la alta, así como las malformaciones cerebrales. Y para colmo de males, los peces estaban cambiando de sexo como si fueran reinonas folclóricas, ay, señor. Todo por unas hormonas sintéticas, producto de la industria, que alteraban el “equilibrio natural”. Y después, se vió que lo de los espermatozoides era falso y las hormonas sintéticas no afectaban a la salud.

-En el 95, un científico tan prominente como Jared Diamond afirmaba que la atmósfera pronto sería radioactiva y los océanos estarían llenos de petróleo. Pues bien, los niños de ahora reciben una dosis radiactiva un 90% menor a la que recibían a principios de los 60. Y en todo caso, menor al 1% de la radiactividad natural. Y la cantidad de petróleo vertida también se ha reducido en otro 90 %, otra noticia que tampoco vende, claro.

-Los temores de la guerra fría acerca de una confrontación nuclear terminaron en el colapso del imperio soviético y el desmantelamiento -a fecha de hoy- de tres cuartas partes de los misiles intercontinentales, asunto este que apenas se comenta, cosas veredes.

-Se pronosticaron hambrunas sin precedentes en los años 80. Se dijo que la población humana caería hasta los dos mil millones. Pero llegó la llamada Revolución Verde y China e India, a través de la mejora genética de las cosechas, dejaron de importar alimentos y alcanzaron la autosuficiencia.

-El fin del petróleo. Pues no, mes amis. Si juntamos las reservas de Alberta, en Canadá, las del Orinoco en Venezuela y las de las montañas Rocosas, superan en veinte veces las reservas conocidas de Arabia Saudí. Y con los adelantos en el llamado “refinamiento bacterial” pueden ser competitivas en precio con las de la Opep.

-La lluvia ácida se quedó en agua de borrajas y la superficie boscosa que “desapareceria”, resulta que aumentó en los países mas industrializados.

-La plaga del Sida se controló, incluso en Africa. La de las vacas locas se quedó en vacas desinfladas y la gripe aviar se disipó en puro alarmismo. Por no hablar de la “pandemia” de gripe A, potenciada la histeria por laboratorios y políticos torpones.

-El cambio climático. La estrella más nueva, de la mano de Al Gore. Bueno, pues la OMS estimó en 2002 que 150.000 personas morían al año por esta causa. Pero si tomamos el dato por bueno, también es conveniente saber que es una cifra mínima comparada con la de las muertes por tabaco, accidentes, guerras, enfermedades comunes, etc (cada año mueren 60 millones de personas) Groenlandia -su capa de hielo-  se derrite a un 1% al siglo y desaparecerá…en el año 12000.

Y queda el desastre africano. Y en España cinco millones de parados, por culpa de la avaricia de banqueros y políticos. Pero también hubo un número muy alto durante la transición y luego bajó. Sin intención de trivializar este gravísimo problema, por lo que supone de tragedia humana, tampoco tomemos demasiada hiel, que no es sano.

Y que no nos amargue nadie, claro, que les interesamos asustaditos.

Datos sacados de El optimista racional, de Matt Ridley.