Niño andino. Cuzco, 1954 Esta famosa fotografía de Werner Bischoff fue una de las más admiradas por los primeros protohippies de la generación beatnik; los Ginsberg, Kerouac, Burroughs, etc. O al menos, por aquellos que más tarde serían tomados como iconos por los hippies amantes del retorno a lo natural y la transgresión. Es una [...]
Archivos de la categoría ‘la epopeya’
Por los Andes…
Posted: 11 marzo, 2012 by Frankie in la epopeyaEtiquetas: despotismo, el tahuantinsuyo, imperio inca
Salvando la vida Según dicen, si salvas la vida es porque los dioses desean alguna buena obra por tu parte y en mi caso me salvé esta semana, con lo que llevo ya a cuestas un encargo divino, ay, señor, señor. ¿Pero donde empezó todo? ¿En una peluquería quizá? Notaba yo estos días -y con razón- [...]
Chica de ningún lugar. (Años idiotas. Final) BS: nowhere-girl-b-movie -” Aquí tienes un cuartito muy mono, con su baño y todo. En esta parte de la casa no vas a escuchar ruido ninguno. Te puedes duchar, y si quieres, te pones más tarde algo mío de calle, para que no tener que ir…así, jaja. Hasta luego y [...]
Domingo de nauseas (2)
Posted: 8 septiembre, 2011 by Frankie in Años idiotas, la epopeya, Road movieChicas en casa. [Años idiotas. Casi el final]. -”Ja, ja, se ha puesto blanco. Frankiii, para si te encuentras mal pero no nos mates, anda”. Yo me notaba toda la cena de la noche anterior agolpada y haciendo presión para salir. Si no encontraba pronto algún apeadero y vomitaba, la cosa podía ser terrible…Pero menos [...]
Domingo de nauseas (1)
Posted: 1 septiembre, 2011 by Frankie in Años idiotas, la epopeya, Road movieSunday Morning [ años idiotas. Continuación] Aquella bebida “energética” que me había tragado empezó a despejarme algo, al poquito de arrancar el coche, con Angie y Mila dentro del mismo. Angie estaba otra vez al lado mío, con el asiento reclinado y despatarrada. Mila había entrado en tromba en el Ford y se había tumbado [...]
Madrugones en el paraíso. Escapas del asfalto para aterrizar en la pinocha y el polvo. La urbanización que te acogerá estas semanas impone otro ritmo de vida, con las horas centrales del día como momentos letales en los que ni se puede asomar cabeza. Un servidor finaliza su jornada, llega a punto de comer y [...]



