Llegaron en la siesta.

Publicado: 23 agosto, 2010 de Frankie en Devaneos, Palomitas por el suelo

Origen. De Nolan. Y visitas pelmazas

Las invasiones familiares veraniegas, por parte de personas que se autoinvitan con un desparpajo impresionante, pueden ser objeto de análisis y demás, una vez superado el trauma. Cuento estas cosas, en vez de hablar sobre Origen de Nolan, porque sobre la misma ya lo han escrito casi todo, tanto Knut como Prospectiva en diversos artículos, ay, rediós como corren

Tanto como ese monovolumen que supuestamente llegaría muy tarde, cargado de parientes no demasiado cercanos pero hambrientos y ruidosos ¿Acaso no dijeron que llegarían para la cena? ¿Tienen que darle a la bocina varias veces? ¿Porqué pensaban que la puerta estaría necesariamente abierta para ellos? Piii, piiii, piiii…..

Bueno, pues en la siesta y antes de quedar como un lirón le daba vueltas a la película de Nolan, la cual está concebida precísamente para eso. En la frontera entre sueño y vigilia se forman las primeras imágenes, metafóricas ellas. Sin embargo, en los diversos inconscientes que salen en Origen no aparece ni una sola de estas rarezas oníricas, como si estuvieran proscritas.

Han decidido apostar por un inconsciente exactamente igual a la realidad cotidiana, con su mismo grado de consistencia y compatible para cualquiera que lo recorra, esté o no visitando su propia mente. Es algo parecido a la mcdonaldización y estandarización del mundo, así como a la posibilidad de editarlo, como hace la arquitecta de la película. En el futuro todos los inconscientes serán intercambiables y correrán con un mismo sistema operati…

¿Oye? ¿francissco? ¿Sales a abrir la puerta? …Uuf, daremos la “patada” como en la peli, para salir del sueño. La hamaca es una gozada aunque, hostias,  había una avispa cabrona a punto de picarme. Te levantas, sales al sol que cuece y en el coche que hay tras la verja (este es el modelo nuevo, que cabroncete el pariente) asoman varios caretos adolescentes y rampantes, estirando todos el cuello como los patos.
Suena Bisbal a toda virolla y al entrar y mirarte los adolescentes retroceden un poco; los reflejos de primate no fallan, los chicos hacía años que no te veían y tu tienes cara de proscrito o eso imaginas…

Y si eres un proscrito en el inconsciente de otro ¿como puedes escapar? ¿Como deambular en coco ajeno como Pedro por su casa? Se asume que, en esta realidad ficticia de la película, la mente a espiar es algo parecido a un servidor web: te manda el archivo y tu interactúas con el. Siempre que metas la contraseña adecuada puede tomarte por aquello que quieres aparentar; adiós, pués, a la concepción “húmeda” del cerebro y contemplémoslo -aceptando la licencia fílmica- como un ordenamiento de bits…

“…ordeeen, orden, tropa, a ponerse todos el bañador y la protección ¿Que tal está la piscina, familia, que venimos desficiosos..” Aay, de nuevo la “patada”, la sacudida. Aparcas la reflexión cinéfila, la misma que atrapó la siesta como un sandwich y te lleva como zombie, mientras la parentela desfila, numerosa y fértil como los conejos ¿Ya tienen tres niñatos? joder ¿que no conocen las gomitas? Y la mujer, desde luego, parece acusar el exceso de crianza…

La mujer de Di Caprio, la fascinante Marion Cotillard   y ese lejano aire que la da a tu prima visitante.  La tragedia conyugal, el drama romántico que inerva (y enerva, por lo menos a mí) toda la historia es lo único que coincide con las realidades oníricas normalitas.
Al igual que en un frío Mcdonald puedes celebrar un cumpleaños, en los inconscientes fabricados en serie del film puedes recrear el dolor romántico y la tragedia de la pérdida. Digo “recrear” aposta, porque las emociones en serie tienen regustillo a plástico de hamburguesa. Aquí es imposible entender porqué Di Caprio y Cotillard se han querido tanto.

Esta película celebra la idea de la realidades de la mente como si fueran el conocido juguete de las muñecas rusas, unos niveles conteniendo a otros, cada uno de ellos con frecuencias diferentes de tiempo. Escribo, por cierto y ante un Pc, sobre un fulano, yo, que recuerda a otro yo pasado molesto por la visita, que a su vez recordaba un argumento…uf, mejor paro.
Bueno, las frecuencias, los ritmos temporales que decía, difieren como en Ciudad Permutación, de Egan, donde los que vivían en el plano virtual eran “ejecutados” y podían serlo a gran velocidad. O como en Diáspora. De nuevo características informáticas proyectadas en nuestra mente, que cada vez se ve como más digital..

“Déjame la cámara digital papi”  ” A la piscina no la lleves, no corras”  “Hay que comerse todos los almendrados, venga

Venga, vedla. Que entretiene. A ver si así se le quita a Di Caprio el careto serio que no cambia en toda la peli.

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comentarios
  1. padawan dice:

    Ay, ay, ay, así da gusto, analizar pelis con ese puntillo irónico y ácido. Y Knut colgando esas cosas tan interesantes por ahí y su blog abandonado!

    En fin, me gustaría escribir algo sobre la peli, pero no me decido entre un texto escrito con el cuchillo en los dientes o tratar de salvar algo. Por ejemplo, la arquitectura de lo onírico, a mí no me chirría, al fin y al cabo, ya hemos visto mil veces los sueños de Gilliam o los “Árboles retorcidos TM” de Burton. Los sueños arquitectónicos me parecen algo muy borgeano y, por lo tanto, muy aplaudible. Claro que ayer veo “Pesadilla en Elm Street” y me impresiona mucho más el mundo onírico de Freddy que el de Nolan, a pesar de que Freddy también viva en un laberinto y haya unas cuantas escenas con escaleras (para encontrar a Freddy hay que bajar a lo más profundo del sueño), mucho relación simbólica sueño-arquitectura.

    Bueno, no quiero seguir con el rollo.

  2. Sr. IA dice:

    LA verdad, podían haber hecho una obra de teatro y hubiera quedado como más curioso. Lo que me tiene desconcertado, Francissco, amén de la duda sobre si sus parientes leerán el Vortice (en cuyo caso, me da que su tranquilidad veraniega no va a verse quebrada en adelante), es los colores del texto. Azules como de hipertexto que no son hipertexto y que son texto alternados con con rojos como hipertexto ya ejecutado pero en realidad no.

    • francissco1 dice:

      Son un experimento formalista baratero y caseril, Sr.IA, resonancias entre la escena vivida con la visita familiar y las meditaciones peliculeras que me rondaban por la sesera al ser despertado. Apanfilao que iba uno…Y la visita se deja caer llueva o truene en este vórtice, glabs

      Padawan: es cierto que esperábamos todos un mundo onírico para nada funcional y sí de lo más simbólico y surrealista. Aquí han optado por la marca blanca en subconscientes, personalizables si pagas.

  3. maxtor dice:

    Hacer un pelicula que distraiga es lo único que se plantean. No creo que intenten postular ninguna teoría sobre la mente, más bien van improvisando sobre la marcha y subordinando las posibles teorías a las necesidades narrativas, de ahí las inconsistencias. Debo decir que a mí me gustó pero a mí novia le aturdía lo vertiginoso y aparentemente confuso de la acción. Solamente prestaba atención a la parte romántica de la historia e, imagino yo, que eso podía estarle pasando a buena parte de la sala.

  4. rosaroit dice:

    La cabeza ya no debe estar trabajandome como corresponde luego de haber estado leyendo toda la tarde en la laptop artículos de mil quinientos temas distintos y escribir un poema sobre la física y la química del amor. En fin, que por tu artículo y lo que llegué a comprender, la película no te impactó gran cosa (fuera de la mujer de Di Caprio que sin maquillaje creo que lo que le queda es un par de piernas largas y una cintura de avispa – no suficiente para ser fascinante según mi concepto de la belleza). A mí me costó entender los distintos niveles de consciencia y no entendí por qué Fischer Jr. no recuerda lo que le hicieron hasta que el individuo de sexo masculino que me acompañaba (y que no era Leonardo di Caprio) me lo explicó lentamente. Yo ya estaba a esta altura en mi cuarto nivel de inconsciencia luego de cuatro tragos. En fin, eso es lo bueno de estar casada.
    Me pareció excelente y no por mi estado etílico.
    Besos,

  5. rosaroit dice:

    Y respecto a las visitas familiares “de sopetón” son tan odiosas como las programadas. Debería haberme casado con un huérfano. El piensa lo mismo.

    (por las dudas agrego un jajajaja).

    Otro beso, total son gratis.

  6. francissco dice:

    La peli tiene su mérito y es que te hace pensar un poquito, necesitas estar atento, sino te pierdes pronto. Imagino que se aferraron a lo de que se puede soñar que estás soñando que estas soñando…así varias veces. Pero tiene algunas pegas, claro, como que es una trama que puede liar si no sabes contarla claramente.

    Y yo le daba vueltas a ello mientras pegaba la siesta. Por eso andaba medio mareado al despertarme, haciendo de cinéfilo y anfitrión a la vez. Así me salió luego esto, ja, ja.

    Besos. Son gratis pero valiosos.

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