Aquellos años idiotas…(2)

Publicado: 24 julio, 2011 de Frankie en Años idiotas, Placeres que atormentan, Road movie, Ruta bakalao

No para viejos.

Quique fue la primera víctima colateral del “viajecito” que nos dimos aquella noche. Suena muy feo decirlo, pero al ver que no estaba en los baños y no se le veía el pelo por ninguna parte, decidimos marchar los cinco restantes. Haciéndolo así, minimizábamos el riesgo de multa en caso de que pararan a seis dentro del coche. Lo siento, Quique, tío…

La salida al parking  tuvo un efecto atronador en los sentidos, por lo menos en los míos. Chocolate, la discoestaba rodeada de arrozales cuyas aguas parecían una especie de pantalla colosal de neón, por el efecto de reflejar los cielos y el sol que salía, todo ello multiplicado por la saturación visual masiva que me inundaba, ay, mami. Los coches mostraban colores que nunca he vuelto a “ver”, palabrita, y las escenas dentro de ellos parecían imágenes de El Bosco (y total, no eran más que gente liándose porros o dándose el lote, ja).

Al entrar en el Ford Escort de segunda mano uno se dió un cabezazo, otro sufrió la caída de llaves y calderilla y Angie* -copiloto por ser chica- se destrozó una uña al enganchar el cinturón. Parecían la Banda Patosa:  “Aaaayy, la uñaa, leeche…” (la una),  “La cabeza tío, osstia, que me entra dolor…” (el otro y, por último, el Señor Pierdecosas:) –“Jodeer, no arranques aún, que no puedo coger nada…”. Esta última súplica llegaba tarde para el.

Porque yo ya había metido la primera, empezado a pisar el acelerador y  -flipado como estaba-  resulta que solté el embrague más bien tarde. El Ford salió rugiendo y levantando polvo  -juro que sin querer- y poniendo perdido a un tipo que  -para colmo- vestía vaqueros blancos.

Por todo ello, Vicente “risas de hiena” se meaba casi de las carcajadas, tanto por la polvareda como por el cubata que se le cayó a otro encima ( Sí, esta costumbre de entrar la bebida al coche era abominable) pero yo no estaba para risitas en ese momento y todavía no consigo reírme de lo que vino a continuación, oh, cielos.

Lo provocarían, seguramente, la entrada en la autovía de El Saler y la posterior aceleración y concentración en el movimiento. Noté que el volante “crecía” y mis brazos también. El espacio del conductor parecía agigantado, el parabrisas semejaba un escaparate enorme y el coche no parecía avanzar en ningún sentido.

No entendía el porqué, dado que yo estaba pisando a tope, pero la cuestión era que el paisaje a los lados se me antojaba  una enorme alfombra, verde fosfito y por completo estática. El asfalto de la carretera mostraba una textura preciosa, que podía apreciar al milímetro como si estuviéramos parados. Resultaba frustrante no avanzar, jope…

Y por eso me extrañó tanto lo que soltó de pronto Angie: “Nanoo, que velocidad, que fuertee…” ¿Como? ¿Velocidad? ¿De qué hablaba esta? Y tuvo que ser Vicente quien – esta vez sin risas de ningún tipo- me gritara y me sacara del trance: “¡Tío, jodeer, que vas a 175 por hora, que nos vas a matar!. La leche, resulta que Don Risitas llevaba razón esta vez. Miro acojonado el cuentakilómetros y me noto como una especie de afasia numérica traidora y repentina, santo cielo; se me había ido el significado de los guarismos y no entendía la cantidad. Aquello me dió tal susto que -de rebote y al parecer-  la comprensión numérica pareció resucitar y sí, marcaba cerca de los 180 km/h, válgame el cielo.

También noté en ese momento un rugido ahogado, el del motor a punto de reventar y me vino la sensación del pie derecho apretando muy fuerte el acelerador. Bueno, aquello bastó para que enseguida dejara de hacerlo y Angie me riñera, manda guevos: “Vengaa, que cuando vamos en el coche de Quique, el no se raja y lo pone a tope” (pa matarla).

Años más tarde, doy gracias al dios de los majaretas porque no circulara nadie a esas horas del amanecer. Aún notando distorsiones raritas llegamos a continuación al parking de la Spook Factory,  labatidora“...

*vulgo Maria Angeles.

(Intentaré concluir la historia en la tercera entrega, ya que todas las partes juntitas provocarían un efecto tóxico leídas de golpe. El verano -por cierto- conseguirá que nos amemos como hermanos…)

Saludos acelerados.

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comentarios
  1. Cheli dice:

    Me queres matar del susto, confesalo !

  2. Kotinussa dice:

    La verdad, cualquier cosa que os pasara la teníais bien merecida (sigo en modo señorita Rotenmeyer). Es que estas cosas no me hacen ninguna gracia. Pero, bueno, si ahora estás escribiendo esto, por lo menos sé que no te mataste ni te quedaste tontito.

  3. Maia Blank dice:

    ¡¿jean blanco?! por favor, qué cosa más espantosa para un hombre…y qué desgracia romperse un uña. No debería haberse puesto el cinto de seguridad, igual no le habría servido de nada a 175 kmH.
    Aguardo impaciente la tercera parte de esta historia que está requetebien contada. Me encanta el nombre Chocolate para un auto, como si fuera la mascota del grupo, es genial.
    Besos alucinados, tontorrón. Y qué suerte que saliste ileso.

  4. Maia Blank dice:

    Les hubiera venido bien el batimóvil esa noche.

  5. Carmela dice:

    Se me queda corta la historia, porque consigues hilarla genialmente y si no pienso que ese alocado botarate eras tú, me resulta estupenda la historia que cuentas. Ya te dije lo que pensaba de coger el coche, pero lo achaco a que en esa lejanaaaaaaaaaa época no existía el anuncio de si bebes no conduzcas.
    Bueno esperaremos a ver como acaba todo esto y tengo gran curiosidad por saber que le pasó al pobre de Quique….que siempre hay algún pringaillo, jajjaaja.
    Besos fuera de chocolate.

  6. india dice:

    En mi cabeza, Quique se ha quedado en “pause” con la postura corte de mangas y dedo corazón erecto…
    Más que la historia en sí, Frankie… tengo verdadero interes por saber qué sentimiento tienes tú ahora, en este presente en que la redactas, mientras buceas (bien hondo para acordarse a pesar del colocón que llevabas, he de decir) en los recuerdos de la noche… Saber si se te mezclan la añoranza, con la responsabilidad que entonces no tenías (je), con un poco de vértigo, una mijita de reconocerte o no… Me gustaría saber eso… en realidad, me gustaría más poder mirarte a los ojos cuando contestes jejeje pero bueno, me conformaría con que me dijeras…

    ¿Le doy al play o dejo a Quique con el corte de mangas?
    Achuchones!

  7. india dice:

    Vengo corriendo porque, acordándome de lo que he dicho, hasta yo he pensado “Qué tía más desagradable”… y no era eso, no era lo que quería decir… no es que no me interese la historia, Frankie, podió, entiéndaseme… quería decir que me interesa SOBRE TODO lo que te digo, además de la historia en sí, por supuesto… disculpa si te hice sentir mal en mi primer comentario, que ha quedado feo pero no pretendía eso…

  8. Guinda dice:

    Me vine corriendo desde el blog de Cheli, por tu comentario ya imaginé que habías continuado con tu historia… Yo también quiero saber qué pasó con el Quique, y cómo acabó la noche para todos.
    PD. Eso de meterse el cubata en el coche era muy típico ¿verdad?, jeje yo también recuerdo haberlo hecho.

  9. Frankie dice:

    Cheli: Alguien como tú puede con esto y con mucho más. A fin de cuentas, has criado adolescentes, jeje…Besines.

    Kotinussa: Efectívamente, estas cosas pueden tener su gracia cuando todos las pueden contar. Pero el factor coche lo fastidia siempre todo. Y tengo pendiente un test de CI, sobre lo de quedarme tontito, pero en fin…Besos responsables.

    Maia: Te juro por Snoopy que recuerdo haber visto un pantalón vaquero blanco. Y yo también tuve uno y me sentaba genial, señora mía, aah, que prejuicios de fashion victim…Por lo demás, a mí también me encanta el nombre de Chocolate, pero aquí se refería a la discoteca, mujé, jajajajaja. (Es cierto, que lo edité después de que dijeras esto, se prestaba a equívoco, cielín)

    Besos chocolateros y bien batidos 🙂

    Carmela: Pues créeme si te digo que aquella noche no probé mas que una simple cerveza cuando cenábamos. Lo digo por lo de si bebes no conduzcas. Aquella noche tan solo tomé refrescos y la partícula alucinógena diabólica y ya tuve bastante, uuf.

    Besos dentro de la vainilla (¿?)

  10. Frankie dice:

    India: Contarlo me sirve para constatar que tenemos un absoluto desconocimiento del futuro y de las posibles consecuencias, que teníamos menos capacidad de previsión que un caracol y que, si no existen los ángeles, aquella vez casi que hicieron méritos para ello. Perfectamente pudimos haberla palmado todos, unos críos, aunque ya fuéramos mayores de edad.

    Como vivencia, es una de las más peligrosas que he tenido jamás y me sorprende la ligereza lúdica y festiva con que lo vivimos todo en su momento. Constituyó una batallita, una muesca para la cartuchera y todo eso, pero ahora me entra terror retrospectivo al pensar en ella. Terror y asombro por lo experimentado con esa simple cosita que nos tomamos. Durante varias horas estuvimos en el país de Nuncajamás. Y mis amiguetes casi que siguen allí, porque solo los tengo en el recuerdo, hace años ya que no los veo. Y casi me haces saltar lagrimillas al decirlo, India, bribona. Eso habrías visto en mis ojos, ale.
    Achuchations.

    Guinda: Lo de meter bebida, porretes, novietas, uuf. Los coches eran la segunda casa y los parking de las discos tenían a veces más animación que las propias salas. Besos

    • indiando dice:

      Hummmm… ahora me gusta más leer la historia… la veo más… “llena” 😉 Si eg que no hay como tener la oportunidad de preguntar! jijijijijiji y preguntas siempre me surgen jaaajajajjaaja

      Achuchones!!!

  11. Maia Blank dice:

    ups, me olvidaba de mandarte besos. Todavía vas a pensar que esoy enojada.
    Besos de bati-chica (que combina con el batimóvil y los besos batidos que me mandaste 😉

  12. Aiinnnss!! que estres esta historia Frankie!! no malo, porque creo que todos hemos tenido como bien dices esos años idiotas… jajaja… me he reido, y casi he llorado… muy bueno como lo cuentas.
    Oye, y con las miradas asesinas aquellas de la familia que pasó? yo me quede esperando el final, jijiji.
    Un besote, y pasalo bien!!
    Cariños,
    Mar.

  13. Cheli dice:

    Yo tambien vi los pantalones blancos!!
    Ochentosos totales.
    Y como sigue la historia?
    Por las dudas, cuando vea que esta la proxima entrega, antes de abrirlo, me preparo una tila……

  14. fiorella dice:

    Me ha pasado de darme cosa “para atrás” en el tiempo, creo que es un falla que nos sucede cada tanto, no tiene sentido,verdad?. Quizás sea que con los años, lo hijos, nos ponemos más en guardia y nos asustamos de cosas que hicimos y tememos hagan nuestros hijos. Me gusta conocerte más leyendo estas crónicas.Un beso.

  15. Descla. dice:

    ¿Tripi o mescalina?

    Saludos. Es que me has recordado taaanto algunas cosillas mías…

  16. fiorella dice:

    Un detalle, años idiotas? no me parece, años de búsqueda,en todo caso…no te parece?.Un beso

  17. partisana dice:

    Todos tuvimos años así de idiotas, ahora ya solo tengo un blog con ese nombre. Frankie está contado tal y como sucedían las cosas. Menos mal que ahora perpetramos otras idioteces.
    Besos

  18. Frankie dice:

    Mar: la miradas asesinas logré transformarlas en cachondeo, menos mal. Y lo de que transmite la historia estrés es curioso; mientras lo vives es como una aventurita pero, objetívamente, se acerca al estado ese del estrés, jajajaj. Besos.

    Cheli. La historia sigue en…la tercera parte, a ver cuando me las compongo y la redacto, que el veranete amodorra a la hora de escribir. La tila nos hubiera venido bien en ese momento, jeje

    Fiorella: los que teneis hijos entiendo que pemseis en estas cosa con alarma y no es para menos, la de ideas burras que se te ocurren solo “para ver que pasa”. Es cierto que de esta manera te descubres, je. Besos.

    Descla: hola colegui, era un tripi, una “estrella” de Lsd (oooh). Mejor no pasarse, glabs

    Partisana: ahora hacemos el idiota votando o firmando hipotecas. Francamente, no sé que tiene más peligro.

  19. Descla dice:

    Me sonaba a Tripi por lo de los colores y eso. Joder, qué tiempos y qué inconscientes éramos, que nos metíamos cualquier cosa en el cuerpo sin saber ni qué te estabas atizando.

  20. Blue dice:

    Sí. sí, siiiiiiiiiiiiiiiiií, hay que excederse y hacer cada cosa en su tiempo (y tener un poco de suerte si se ve que hace falta). Yo me voy conteniendo porque quiero reservar mis fuerzas para la jubilación, que es cuando voy a reventar, ja, ja. Ya lo veo en los periódicos: Vieja se tira en parapente mientra canta por el aire una de Luis Aguilé, ja, ja.
    Vas bien, Frankie…y el coche de colorines mola.
    Besos de vuelta.

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