Recuerda

Publicado: 16 octubre, 2012 de Frankie en Bucles, Ficciones, Olvidos
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Si no fuera por ella, Victor siempre habría estado solo en las inmensidades de aquella factoría, la que le habían encargado vigilar en horario nocturno. Era un trabajo pesado y su matrimonio se había resentido a causa de ello, costándole el divorcio.

La primera vez que la vio se quedó perplejo, y sin voz para preguntarle y exigirle que se marchara ¿Qué demonios hacía allí a esas horas aquella chica morena?

-Vengo aquí porque busco la soledad. Me verás a temporadas. No haré nada malo,  pero no intentes encontrarme… 

Nada más decirle esto desapareció con un movimiento rápido. Se introdujo por un almacén y -aunque el la siguió corriendo y llamándola- después no pudo encontrarla dentro, lo cual era de locos ¿Acaso atravesaba las paredes? Aquella noche la pasó toda en vela, sin ni siquiera permitirse una de sus cabezadas habituales.

Pasaron las semanas y no volvió a verla por ningún sitio. Aunque, por algún motivo que no sabía precisar, en las últimas noches notaba cierta inquietud inexplicable cada vez que iniciaba sus rondas. Casi siempre se descubría mirando pasmado a los gigantescos contenedores de ácido, con su estructura cilíndrica y aquellas dimensiones titánicas. Los circunvalaban unas escalerillas metálicas que ascendían y ascendían…

A el se le perdía la vista en la cima de aquello y entonces reparaba alarmado en que no recordaba haber salido de la caseta de vigilancia, en que ni siquiera llevaba puesto el abrigo…y en que ella estaba allí arriba. Estaba seguro de que conocía a la chica, a pesar de verla tan diminuta en las alturas: la ropa blanca y sucia, los cabellos negros tapándole el rostro y unos ojos que brillaban, reflejando los reflectores de la fábrica. Parecía levantarse los senos desafiante.

Aquellos ojos de ella le decían -y que lo mataran si sabía como-  que habían tenido sexo hacía un instante, un encuentro sexual que no podía recordar. Padecía -a causa de un golpe- amnesia anterógrada. Recordaba quien era, pero no lo que había hecho el día de antes.

La amnesia empezó a manifestársele después de entrar a trabajar allí, con lo que las personas y las rutinas de aquel lugar no habían sido afectadas. Ello no le eximia de apuntar todos los hechos del día anterior por duplicado, tanto en un papel como en un blog en Internet, a medida que los vivía, antes de que el sueño  -o algún suceso intenso (y esto lo aterraba sobremanera)- se los borrara. Sus recuerdos también tenían una notable laguna respecto a los días previos al golpe.

En cuanto al blog, no le importaba que alguien lo leyera, aunque pensaba que era tan aburrido que ni siquiera valía la pena hacerlo privado. Hasta que una tal “Syana” le dijo que lo había localizado y pensaba visitarle en persona, porque le daba morbo y porque “...ya te conozco…” y “...yo fuí la que viste la primera vez…

Si de verdad era Syana su visitante, cada noche tenía a una auténtica pervertida caminando por aquellos lugares. No le cabían dudas leyendo el comentario que le había dejado en la última entrada:  “…Nada más entrar en tu caseta interrumpo la paja que te estás haciendo (se ve que no paras, hijo y lo que me hace gracia es que nunca me recuerdas, jaja) me levanto la falda, me acerco y te planto el coño en la boca, agarrándote por los pelos y tirándote de la silla, cacho mamón. Después y ya tumbadito, te sujeto los brazos en el suelo con las rodillas y te obligo a lamerme (tampoco tú pones mucha objeción) Te palpo detrás, y si la cosa está durita me planto entonces de espaldas a ti y me ensarto y me ensarto hasta plancharte las pelotas…

…el otro día me levanté cuando aún no te habías corrido y eso te supo fatal, Victor. Por primera vez lograste erguirte y atraparme por una pierna antes de que saliera corriendo. Tenía las bragas a medio subir y andaba torpe. Me pusiste boca abajo y me la metiste por el culo, hijo de puta, además de atizarme una hostia. No me lo vuelvas a hacer jamás o te dejaré la próxima vez algo más que ese tajo en la garganta…

Víctor temblaba leyendo aquello. En efecto, llevaba esta vez un corte de parte a parte del cuello, un corte fino pero que le escocía. Al parecer, Syana usaba navaja, cosa que no debería sorprenderle en alguien capaz de colarse por las fábricas buscando falos erectos. Se tuvo que haber relajado después de penetrarla y ella aprovecharía. Era esta la segunda vez que le comentaba en el blog, revelándole entonces lo que pasaba cada noche y el nunca podría recordar por sí mismo. Las vivencias intensas, al parecer, le generaban olvido y ello lo convertía en un puto inválido mental.

A estas alturas, notaba en sí mismo emociones contradictorias. Deseaba con fuerza a aquella mujer y la odiaba por igual. Ella se había convertido en la dueña de sus noches recientes, al ser ella quien se las revelaba. Syana estaba fabricándole su pasado cercano y de rebote le estaba definiendo como persona, otorgándole la historia que le venía en gana. Víctor creía conocerse y no se veía capaz de violar analmente a una mujer, eso lo tenía claro. Y menos propinándole golpes, tal y como le contaba. Pero por desgracia, no existía ninguna otra versión, y se sentía como el títere de una déspota.

Y esa noche, yendo por la zona de los contenedores y mirando hacia una barandilla alta…la vio.

-Eh, quien anda ahí, baje. Está cerrado a estas horas.

-Joder, Víctor, no perdamos tiempo que ya solo queda la mitad de la noche. Escucha y no me interrumpas, te lo suplico.

Llevaba un abrigo negro abierto por encima, las manos con uñas pintadas aferrando la baranda y unas botas altas. Tenía la falda pegada a la piel por el viento, remarcando el vientre, así como unos muslos grandes y fuertes.

-Perdona por la herida del cuello, antes de nada. Creo que aún te quiero Víctor, aunque sé que suena desquiciado. Me enloquece tenerte dentro de mí y eso no puedo negarlo. Siempre te portas como si hacer el amor fuera algo nuevo, tal y como un niño grandote. Como lo que siempre he pensado que eras. Y sin embargo, ahora me das más miedo todavía. Me da miedo que siempre que llego pongas cara de perplejidad, que deje de existir para tí al terminar de follar y que nunca, nunca podremos ser pareja.
Y sobre todo me da miedo por lo que pasó, Víctor. Por lo que ya no recuerdas pero que provocó tu amnesia. Y no puedo seguir mas.

Le lanzó entonces un pequeño objeto a los pies. Era una plaquita con la foto de una pareja. Eran ella y el, eso estaba claro.

-¿? ¿Como? ¿Eramos antes pareja?

-Es una forma de decirlo. Yo venía aquí a visitarte hasta que amenacé con plantarme ante tu ya ex-mujer si no la dejabas. Y te reíste y con ello me hundiste. Dijiste que adelante, que así se volvería loca de celos. Qué paradoja. Estando tú en el hospital ella pidió el divorcio.

-No sé lo que dices, no recuerdo bien ese periodo.

-No, claro que no. Como te dije, al reírte de mi me dejaste hecha polvo. Me di cuenta de que para ti solo era un juguete y eso me dio asco, mucho asco. Y te golpee con una de esas palancas que hay por aquí. Muy fuerte, al punto de que pensé que te había matado.

La estupefacción le consumió al oír aquello. Notó un vacío en su interior y un odio intenso que empezaba a llenarlo, dejándolo partido en dos. Percibía también el repunte de una erección cuando le miraba los muslos -algo que le hizo sentirse vulnerable- al mismo tiempo que temblaba por la furia.

-¡Asquerosa loca de mierda, me dejaste lisiado de por vida! ¡Te voy a matar, pedazo de cabrona!

-Si, siempre lo intentas, jaja. Todas las noches sales corriendo detras de mí después del polvo, pero te fallan las fuerzas. Qué ¿Tampoco lo recuerdas hoy? Lo tuyo sí que es la petite mort, cielo. Tócate la entrepierna, anda, que la tendrás lechosa con todo el condón fuera ¡Cada vez que llegamos aquí a la baranda ya llevas todo el pantalón mojado, jajaja!. Parecemos un episodio cómico que no paran de repetir.

Pero la risa pronto dio paso a un grito y un lloro histéricos, cuando vio a Víctor avanzar furioso hacia ella con una barra metálica. El pensaba que jamás volvería a ser el mismo por culpa de aquella desgraciada, y pensaba abrirle el cráneo como si fuera una sandía.

-Deja ya de intentar matarme, joder, Víctor -dijo histérica y llorando, al tiempo que echaba a correr. -Lo siento. Siento lo que te hice. Siempre te pido perdón cada noche, pero tú no quieres ceder-La desesperación y la súplica teñían su voz, al tiempo que lo miraba asustada cuando avanzaba.

Pasó de la baranda a una de las escaleras que rodeaban los depósitos y empezó a subirlos. Pero esta vez, Víctor subía también tras ella, cosa que la sorprendió vivamente porque era la primera vez que lo hacía. Ascendían y ascendían, el corazón les salía literalmente por la boca y por fin -ella primero- llegaron a las barandillas de la cúspide de aquél enorme cilindro hueco. De dentro subía un colosal pestazo a ácido, y empezaron a jugar a un dramático corre que te pillo agarrados de una barandilla precaria. Parecían dos hormigas correteando por la orilla de un gigantesco vaso.

Y el destino jugó entonces su pasada. Una estructura metálica cerraba el reborde, impidiendo rodearlo del todo. Pronto Víctor estuvo casi encima de ella con la barra semiescondida. Le agarró por el cuello con una mano,  fuerte y obligándola a  que mirara hacia abajo.

-Noto que te falta el aire, cabroncilla. Eso de ahí abajo es sulfúrico y no quedará nada de ti.

Y en ese instante, Syana logró sacar una navaja y clavársela en el estómago. Victor, estupefacto y rabioso, le golpeó con la barra en la cabeza, una y otra vez. En un momento dado, notó que los ojos de ella le miraban ya sin vida. Pero también sentía su propia sangre como le salía por el vientre.

Los ojos se le nublaban, las piernas se le aflojaban y -antes de caer los dos al horror de abajo- sintió un último impulso. Inesperadamente, atrajo hacia el su rostro y la abrazó. Tan solo experimentó -antes de expirar y caer al vacío- un brote de…lágrimas.


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comentarios
  1. itaqua dice:

    Está muy bien pero me resulta deprimente y no tengo el cuerpo para esas cosas…ah

  2. Maia dice:

    No solo me lo he leído sin saltarme ni una palabra sino que lo he disfrutado muchísimo y no me resultó largo porque me mantuvo en suspenso todo el tiempo. Una muy buena película podría salir de aquí.
    Besos !

  3. Guinda dice:

    ¿Pero qué paciencia ni paciencia por leerlo todo? ¡Si no se puede parar de leer, en todo caso impaciencia por llegar al final de la historia!

    Es triste, pero me ha gustado mucho.

    Besos

  4. Wendy dice:

    ¿ Para qué quieres acortar? Si lo hicieses no podrías dar a conocer los detalles y desde mi punto de vista son los que redondean la historia.
    El principio en el jardín no me hacía pensar que se tratase de una historia tan cruda..pero no me gusta adelantarme a la lectura así que tampoco hice muchas cábalas. Lo que he sentido al leer el final es: “vaya pareja, son tal para cual. Si uno se comporta como un pervertido el otro no se queda atrás ¿podrían haberse redimido el uno al otro?
    Un beso, Frankie.

  5. fiorella dice:

    Lo leí todo, como comentar sin leerlo hasta el fina?!. Mire que es darkie ud. eh?.Me gustó el ritmo del relato…está bien condimentado y resuelto, siga así,jajajaja. Un beso.

  6. Frankie dice:

    Maia: Si te he mantenido en suspenso soy un hombre afortunado y te concedo el aprobado. Ya estoy en tratos con Hollywood. Ella será Angelina Jolie y de el hará Benicio del Toro. Tu elogio me abrió las puertas…
    Bexox.

    Guinda: Si la espera ha sido recompensada me doy por satisfecho. La próxima vez intentaré que los protas sean menos autodestructivos, ja, ja Besines.

    Wendy: Ciertamente, recuerda la entrada anterior, en tanto y cuanto que hay una amnesia relacionada con quien la protagoniza, así como un personaje femenino decisivo. No obstante, no me había planteado continuar “El jardín” cuando empecé esta, al menos no en cuanto ambientación.
    Sí que es cierto que repito el esquema una pareja muy sadomasoquista en sentido emocional. No creo que este tipo de parejas se puedan redimir, Wendy. Me extrañaría. De hecho y mas bien, lo que hacen es realimentarse.
    Besis.

    Fioressha: The Dark Side of Frankie quizá concluya. A partir de ahora escribiré como Corin Tellado para redimirme, jeje. Besos.

  7. fiorella dice:

    Corín Tellado…no reniego,pero ya fué!!!.jajajajaja.su sexo bizarro y de animé….tiene lo suyo, dele nomás a esa línea….Un beso

  8. Carmela dice:

    Jo y yo me había perdido esta entrada, Mr Frankie, Lo único que no me gusta de ella es la P.D. pues después de leer la historia, el que des las gracias por leer la historia entera, me corta el rollo, es como si después de saborear un helado de chocolate me dijeran, ¿te gusta?, bueno jajajajaj, si, lo sé, se me fue la olla, pero a lo importante que es la historia: si, me ha gustado y mucho, y sabes, este tipo de historia que de vez en cuando escribes, las leo y las imagino visualmente, es como leer un comic, no sé si me entiendes, son historias visuales y penetrantes. Una fábrica enorme, con grandes contenedores metálicos, algunos ya oxidados, un guarda con traje gris, alto, esbelto, una chica tipo heroína, grandes muslos, pecho exhuberante, melena larga y lacia, algo enmarañada….bueno jajajaj que me enrollo, me ha gustado mucho Frankie.
    Un beso

  9. indiando dice:

    Todavía estoy intentando recordar el diostesalvemaríallenaeresdegracia jaaajajajajaa que leer esto debe ser pecado, no? Y como dice Carmela, se visualiza tipo comic (alguno del estilo me he visto :mrgreen: ) y también estoy intentando recordar cómo era eso de la cruz en uno mismo… porque leer esto debe ser pecado, no? jaaaaajajaja

    Los turnos de noche… cuánto beneficio a la imaginación!

    Te leí desde el chivato del gmail y me perdí en “¿cómo leshes se rezaba…?”… por eso es que tardé en aparecer… cachis, la culpa ya sabes, de la mari jajajaja
    Achuchones!!! VerdeOscuro 😉

  10. Cheli dice:

    Increible !
    Tenes una facilidad para relatar historias que nos atrapan y no se pueden dejar de leer, y en mi caso, que no me llama la violencia ni nada de eso, imaginate; no me parece para nada larga, todo lo contrario, me tuviste en jaque, y el final….creo que podrias revivirlos en medio de la caida y regalarnos otro episodio.
    Besos.

  11. Frankie dice:

    Carmela: Tienes toda la razón, Carmi. La posdata la coloqué en un ataque de confusión post-paliza-de-escribir y es más anticlimática que un guantazo después de hacer el amor. Juro y rejuro que nunca volveré a pasar ham, digoo, que nunca lo repetiré, jajajaj. Y si, la verdad es que un servidor ha devorado más de un cómic y mas de dos. Inevitablemente, terminamos siendo heridos por las viñetas. Besows.

    India: Ora pro nobis, Pater de caelis, Deus,
    Fili, Redémptor mundi, Deus,
    Spiritus Sancte, Deus,
    Sancta Trinitas, unus Deus,
    Que por rezar no quede, jajajajajajaajaj. Efectívamente, queridiña, se comete pecado al escribirlo y al leerlo, pero por ser mujer tu aún lo tienes más crudo, porque tu cuerpo es el pecado (alaaaaa)
    (No entiendo eso de la “culpa ya sabes, de la mari”. Los indiólogos avanzados no se ponen de acuerdo… 🙂 )
    Besos, sos.

    Cheli: Quizá mi prota no la vió (vaya tontolaba) pero esos depósitos tienen red de seguridad por dentro. Quizá no se mataron. Y menudo lío espabilarlos y que se enfrenten con sus propios actos, jajajaj. Besines y mocasines

    • indiando dice:

      La Mari, la virgen… bendita ella entre todas las mujeres, el señor es con ella, y tal… que intentando acordarme de su salve se me iba el santo al cielo, juas! y no te comentaba…. eso era… El indio es un idioma que involuciona jajajajaja los indiólogos se vuleven locos y no saben qué mezcla ponerle a la pipa jajajaja

      Achuchones! jau!

  12. Blue dice:

    No lo veo tan triste, pero si metálico, es un texto muy metálico y como a otros, lo visualicé como una película.
    Saludines (los besos cuando no asustes, jaja)

    • Frankie dice:

      Metálico y frío. Dado que los protagonistas son dos auténticos alienados viviendo un círculo vicioso, se necesitaría un talento que a mí no me llega para otorgarle calidez a lo relatado, je, je. Eso o deshumanizar el tono con que lo narro, para así aislarme de esa tragedia vital que me invento. Haría falta el calorcillo de un poeta…

      Besos sin peligro.

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