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A través del espejo (Final)

Publicado: 24 octubre, 2011 de Frankie en A través del espejo, Cuentos, Paranoias del XXI

El día de la madre. 

Isa miraba alternativamente a Pilar y a la silueta marcada a tiza en las baldosas. Notaba una sensación de frío y una onda de puro terror, que le subía y bajaba desde el cuello hasta el vientre. Así que era cierto. Ella -o su yo anterior, o la locura que fuera- había fallecido. Pensar en esa palabra, aplicada a una misma, era como notar un puñal de hielo en la cabeza. Y si eso era cierto, también había dejado un segundo cadáver en el último salto…

Notó como las piernas se le aflojaban, apoyó la espalda en la pared y se dejó resbalar hasta llegar al suelo. La linterna iluminaba un salón que parecía cavernoso, perteneciente a una casa que recordaba como suya, ciertamente, pero que ahora aparecía tan destrozada como su vida. Su vida, ja ¿Estaba viva, muerta o qué?

Sentada en el suelo empezó a pellizcarse más y más fuerte. Le dolía, aah, gracias a dios. Se clavaba las uñas con toda su fuerza, haciéndose sangre mientras lloraba en silencio y se notaba al borde de la locura. El llanto empezó a arreciar y de gemido pasó a ser un arroyo imparable. Despatarrada, tenía un aspecto grotesco, con el arnés-consolador goteando lubricante -“¡Estoy muerta, Pili, muerta, muertaaa!” gritó, derrumbándose del todo

-“Isa, cariño, cielo mío…”  Ver el llanto y desgarro de Isa le supuso a Pilar el fin de su miedo. Se había ido acercando para sentarse junto a ella y comenzó a acariciarle el rostro, anegado en lágrimas -“Isa, corazón, te quiero y estás aquí. Tu no estás muerta para mí ¿Cómo vas a estarlo llorando a mi lado? Venga, va, que tu has sido siempre la mas fuerte y práctica de las dos..

-“Siento no haberte dicho nada. Pero sí que sabías que tenía un ligue con..un tío…nada serio…solo sexo ocasional..y me convenció con todo este rollo de los saltos…perdona, Pili.  De que se podía “morir” me enteré luego. He jodido nuestra vida, lo sé…” -Isa hablaba entrecortada y con sofocos, mientras los senos  subían y bajaban a causa de los jadeos.

Pilar -inevitablemente-  también lloraba y abrazó con fuerza a su amiga. Le importaban una mierda detalles como aquellos ojos verdosos de ahora ¿qué más daba? Aquellos ojos derramaban tantas lágrimas como los suyos. Y encima -y por cierto- estaba hasta más guapa. Le agarró con una mano la cabeza y con la otra el seno desnudo, llevándoselo hasta la boca y empezando a besarlo. Notó que ello ejercía un efecto sedante en Isa, así como excitante en ella misma, que se notó un endurecimiento en los pezones.

-“Isa, preciosa mía. Te comería y estrujaría las tetas pero no hay tiempo. Así que, modo pragmático ON: mi mamaita viene hacia aquí y hay que salir volando. Todos. Y por cierto ¿Que le estabas haciendo a Javier, so pendona salida, con ese arnés? Prometiste que me dejarías verlo para que aprendiera, putón avaricioso…”

Isa se le quedó mirando. Pilar tenía el ceño fruncido y la sonrisilla puesta…y se empezaron a reír a carcajadas las dos, con histeria y con ganas. Unas carcajadas que se interrumpieron al pronto por el móvil de Pilar que comenzó a sonar, lo que bastó para que se levantaran las dos como un resorte. Mientras Pilar se acercaba a por el aparato, oyó a su amiga que le decía:

-“Javier estará enfadado conmigo, mejor me largo yo aparte. No me mires así, es que en vez de pedírmelo el se lo quise aplicar yo por las bravas, estoy un tanto brutita, lo sé. Pero sigue virgen por la zona de popa, ya lo estrenarás tú, corazón. Me visto, me largo pitando y ya te llamo yo”

Isa desapareció en una habitación, abriendo armarios y buscando ropa y Pilar vió que la llamada era de su madre. Esta vez sonó y sonó pero no dejó mensaje alguno. Isa salió vestida y con unas gafas oscuras puestas y agarrando un paraguas con empuñadura maciza. Sin decir nada le pasó otra linterna a Pilar y la besó con fuerza en los labios -“Está esposado en la cama de barrotes. Las llaves están en la mesita. Cuidaros”

Salió por la puerta y Pilar volvió a sentir el aturdimiento que le entraba cuando las cosas se aceleraban. Entró a la habitación donde estaba inmovilizado Javier. Estuvo a punto de soltar alguna bromita, pero se lo pensó mejor y empezó a abrir esposas a diestro y siniestro. Además de ello, cuando Javier por fin se incorporó y se quitó el bozal tuvo un mal presagio…

-“Bueeno, muchas gracias por soltarme. Para tu información, la puerta quedó abierta y pude escucharos por completo. Y casi me pongo a llorar yo también; parecíais “Ghost” pero en versión maribollo, dioss. Y así que ahora viene para aquí tu santa mami  ¿Y a por qué viene? ¿Por si quedan ovulitos verdes flotando?”  Javier dijo esto mientras salía de la habitación, se ponía la toallita, y arrojaba fuertemente una de las esposas contra la pared.

-“No lo pagues conmigo, Javi, por favor”  dijo Pilar, que por un momento temió que también le quisiera golpear a ella. -“Joder, que no soy yo la que va saltando por las pantallas y volviéndose más y más majara mientras lo hace”

-“Ni yo soy quien le cuenta a mamaíta científica que tiene a punto un espécimen ¡Maldita bocazas! Todo este sinvivir y estas carreras, ostia… Se comenta lo que nos hacen, Pilar. Tu madre es como una disecadora de insectos, la calé. Y tu vas y la pones tras nosotros…”.

Carmen [la madre de Pili, recordad ;)] y su enlace del CNI, el inspector Cajal, entraban en ese momento en el patio de Isa. El apartamento estaba en un quinceavo nada menos y con el ascensor kaput, por el fallo eléctrico, les esperaba una subida de espanto, a la luz de las linternas.

Se cruzaron con una abuelita que bajaba, portando una linterna grande y vieja y que les miró con miedo. Eran días de desconfianza y violencia.  A Carmen ya le dolían las piernas, iban por el décimo nada menos y fue, en ese momento, cuando oyeron que bajaba alguien más. Y esta vez a toda prisa.

Delante de ellos apareció una mujer, aparentemente joven, con abrigo largo y cuello levantado, que llevaba linterna y una bolsa en la izquierda y que con la derecha sujetaba algo a la espalda. La que enfocó primero fue precísamente la mujer, con lo cual los deslumbró a los dos a base de bien -“Buenas noches” -les dijo, con un tono mas bien sensual. El reflejo de Cajal ante el mismo fue corresponder -“Hola, bue…” y, demasiado tarde, sus linternas iluminaron unas gafas negras en aquel lugar sin luz…

La mujer bajó violentamente la mano derecha, que escondía en la espalda una especie de empuñadura maciza y que estampó con violencia homicida en la sien del inspector. Este, que iba delante de Carmen, cayó encima de ella, arrastrándola y haciéndola caer por la escalera. Carmen, a duras penas pudo agarrarse a una barandilla y amortiguar un tanto lo que podría haber sido un porrazo fatal.

Pero ocurría todo muy rápido. Intentaba incorporarse con el peso muerto de Cajal encima, cuando este recibió otro potente golpe en el cráneo y una patada que lo apartó. Enseguida notó una bota que le oprimía el pecho y el foco de la linterna encima de ella.

-“Oostias, si es mamaita Carmen, por dios. Bueno, te reconocí enseguida, lo confieso, ya sabía que venías ¿Y porqué lo hacías con un tipo que huele a poli nada más verlo? ¿Buscando quizá las compresas de Isabel, la chica muerta?

-“¿I…Is…Isabel? Pe, pero ¿Como que estás..? Aah, claro, que has desandado el salto, maadre mía… Y ya es la segunda vez, cielos. Mira, Isa, eso afecta al cerebro. Deja que te ayudemos, no estás bien, mira lo que le has he…”

El bofetón que recibió fue tan fuerte que tuvo que resonar en toda la escalera. Notó que le sangraba el labio y tragaba sangre, mientras la mano de Isa la atraía por el pelo

-“Hipocritona hija de puta. Ibas diciendo por ahí que el rollo bollero de tu hija le pasaría pronto, cuando encontrara un hombre, ja. Como recuerdo lo babosa y repelente que eras cuando me echaste los tejos en el Fetish,  poniéndome las manos encima de los muslos. Te gustaban ¿eh? Y la cara que te quedó, cuando te mandé a la mierda delante de todos, ja, ja, ja

Isa le cogió los labios y se los apretó -“Para que salga toda la sangre, jiji ¿No buscabas eso? ¿Una dominatrix sanguinolenta? Puajj. Tu hija tiene mil veces más clase y encima es sincera…

Y soltándola siguió bajando escalera abajo a toda pastilla, no sin antes quitarle la pistola a Cajal. Carmen empezó a moverse poquito a poco, aguantándose el llanto. Le tomó el pulso a Cajal y lo tenía débil. Iba a pedir ayuda, pero de pronto tuvo una intuición tremenda, una de las suyas.
En efecto, si Isabel había “vuelto” a su casa era porque su hija Pilar la había traído, no cabía otra. Y con Pilar estaría Javier. Porque sobre todo le interesaba analizar a Javier hasta el tuétano. Su hipótesis de trabajo tenía que demostrarse o sino, la pondrían bien pronto en la calle, con tantos recortes presupuestarios como habían. Así pues, Cajal podía esperar.

Se plantó en la puerta de Isa y escuchó conversaciones dentro de la casa. Así que allí estaban aún, bien. Se limpió como pudo la sangre y tocó a la puerta, provocando con ello que las conversaciones cesaran. Confiando en que sería su hija quien miraría por la mirilla, se alumbró con la linterna para que la viera bien.

-“¿Mamá?” -dijo Pilar cuando abrió con la cadenita puesta -“¿Seguro que no vienes con la policía? Es que Javier dice que lo que quieres es…”

-Cariño mío, por amor del cielo, yo lo que quiero es poneros a salvo, demonios, antes de que lleguen los del CNI. Me importa un puñetero carajo toda la investigación esa asquerosa. Ya le dije a Javier, en casa y delante tuyo, que tú le necesitabas, por si no lo recuerdas”  Ay, bendita, Piluca, que candor tenía. Carmen ya veía como ponía cara de alivio -el último argumento era cierto-  y descorría la cadenilla. Había hablado bastante alto, a beneficio de Javier.

-Piluca, aquí, un beso fuerte, por dios, qué nervios. Javier, cariño, basta ya de paranoias, anda. Vestíos como dios manda, tomad mi tarjeta de crédito y marcharos cuanto antes. Pero cuidado, la policía está buscando gente con ojitos brillantes o gafas de sol. Vete tú,  Piluca, a por tu coche y lo acercas al patio. Y me llamas al móvil para que baje Javi, anda corre.

Como había llorado de verdad por el golpe de Isa, pudieron verle el rostro lagrimoso, lo cual les relajó. Javier parecía perplejo y aprovechó para vestirse. Aquello le vino de perlas a Carmen, que aprovechó para preguntarle a Pilar en un aparte: -“Jamás te preguntaría esto pero es por tu, eh, por vuestro bien. Necesito saberlo: ¿ha eyaculado dentro tuyo?”

-“Joope, mamá. Pues no, la verdad es que no…”

-“Uuuf, qué alivio hija. Tomad siempre precauciones. Si te quedaras podría ser problemático. Y ahora vete ya, anda.”

Carmen casi empujó fuera a su hija. Cuando solucionara lo de Javier ya se ocuparía de que lo olvidara. Total, resultaba tan manipulable. Echó mano a la jeringa que tenía en el bolso, bien llena de una potente benzodiazepina y se acercó a Javier, que se ponía un sueter mirando hacia otro lado…

-“¿Que te ha hecho antes Isa por las escaleras, Carmen?”  le preguntó de pronto Javier. Ella ya había sacado la jeringuilla y aquello le pilló por sorpresa. Eso, y los ojos radioactivos  y salvajes con los que de pronto la miró, hicieron que vacilara, ya casi al lado de el.

Javi le cogió de pronto con la izquierda el brazo de la jeringuilla, tan fuerte que sintió que casi le tronchaba la muñeca y se lo dejaba sin circulación, al tiempo que se lo retorcía -“Aaaaaayyy”  -“Sí, duele bastante, supongo. ¿Y eso que era? ¿la antitetánica, mi casi suegra?” -De paso que decía eso, estrelló el puño derecho en plena cara de Carmen, que basculó violentamente y empezó a sangrar por la nariz.

Como la jeringa ya había caido agarró con las dos manos el pelo de ella, le separó las piernas con una patadita y le propinó un rodillazo en el estómago con todas sus fuerzas. Ella enseguida aflojó las piernas y quedó colgando por el cabello de los brazos de el.

Javier empezó a experimentar una especie de embriaguez animal. Recordó las risitas de cuando lo pillaron bajo la cama y le propinó otra patada más. Esta vez, notó que a ella le salía sangre por la boca.

Arrastrándola por el pelo, agarró una linterna y le hizo rodar por el suelo a base de puntapiés en los costados. La plantó sentada contra una pared y le empezó a destrozar toda la ropa. La falda fuera, el sueter por la cabeza y la acabó dejando en braguitas, de paso que le metía otro puñetazo que le cerró un ojo, probablemente para siempre.

-“¿Te imaginas lo que me pasaría en esos laboratorios vuestros, donde lobotomizais a los que saltan?” Uuf, me da escalofrío de pensarlo”

Con el ultimo guantazo que le propinó, “aquello” empezó a pasarle otra vez. El miembro se le puso durísimo de nuevo y puso a Carmen a cuatro patas en el suelo, aguantándola del pelo para que no cayera. Ella estaba solo con las bragas. El sostén se lo había arrancado y, vista por detrás, le recordaba a una ternera, con aquellas tetas aún más grandes que las de la hija. -“Una buena provisión de leche, vaya, jeje”

Estrujó las tetas con las manos, como si la ordeñara,  sintiendo una extraña sensación, como si fuera otro quien lo hacía. Enseguida la giró, la puso boca arriba y la penetró, como si fuera una llave grande, muy grande, que entraba en una cerradura. -“¿Un poquito de necrofilia con un seudomuerto, suegra?”

El rostro de ella era ya una superficie morada y sangrante y empezó a embestirla con la pelvis como si quisiera romperla. Le notaba la vagina bastante reseca y a Javier le dió la sensación de que se la habia desgarrado en más de un sitio. Las piernas de Carmen se agitaban -seguro que por el dolor- debajo de los muslos de el, con espasmos como las de una rana cuando la electrocutan.

-“Aaah” Javier notó el estallido, el borbotón de semen, en lo que quizá fuera la más potente eyaculación de su vida. Carmen, por su parte, medio inconsciente por los terribles dolores de la paliza, notó un tremendo chorro de líquido caliente y espeso que le llenaba todo el vientre.

-“Así ¿No querías examinar especímenes? Pues ahora llevarás en ese útero a millones de hombrecitos verdes que asediarán tus óvulos, ja, ja, ja”  Notaba Javier un eco maníaco en su propia risa que lo asustaba y trató de apartarlo de su cabeza ¿Estaría ya loco, como decían que pasaba?

Se percató entonces de que estaban al lado de la cama de los barrotes y la subió a la misma como si fuera un saco. Le esposó los pies en alto y se las apañó para que la cadena que ataba el cuello se alargara un poquito más, rematándolo con las manos esposadas y ella mirando hacia arriba.

-“Así, para que cuentes borreguitos” En ese momento sonó un móvil. Era Pilar que llamaba a Carmen. Javier se lo acercó a esta, que había abierto los ojos, le puso la mirada más asesina de que fue capaz  -cosa nada difícil a estas alturas-  y le deletreó en silencio: “Ya baja” Y Carmen, con el movil a un palmo, apenas pudo pronunciar -“y ya bbaja”

-“Si, ya bajo cielo. Hasta luego Carmen y gracias”…Un poco de teatro rápido para no hacer pensar a Pili. Por si acaso, sacó la tarjetita del aparato y destrozó este de una patada.

La última atrocidad que le hizo fue amordazarla. A continuación, se largó con un portazo de la casa. Cuando se encontró al inspector Cajal tirado, supo que lo era al alumbrarle una placa policial que salía de un bolsillo. Como llevaba la inyección que le había quitado a Carmen se la pinchó en el cuello al policia, que apenas hizo un débil espasmo. Le arrebató un espléndido abrigo largo que vestía, así como, waw, unas gafas oscuras.

Al lado del patio estaba aparcada Pilar dentro de su coche, mirando ansiosa. Pero a Pilar ya no podría mirarla jamás como antes. LLevaba en las retinas la imagen de Carmen destrozada y la misma se le superpondría a cualquier cosa que mirara a partir de ahora. Incluyendo su propio reflejo con las gafas puestas:

-“Uuf, por fin” dijo Pili. Y arrancó a conducir. Y al rato, le dijo, tímidamente: -“Hay una persona que te pide perdón y quisiera que nos lleváramos todos bien”

-Ah ¿sí? dijo Javier, a quien no paraban de llegarle unas imágenes de muerte y sangre que lo tenían acojonado -¿Y quien es? ¿El ratoncito Perez? [espero que no se trate de Carmen, glabs]

-“Pues no, soy la ratoncita Isabel”  dijo esta incorporándose de pronto en el asiento de atrás –“Y que además tiene esta pistola policial con la que te apunta ahora y que piensa utilizar como te pongas borde”

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Este sería el final de una primera parte. Por lo que a mí respecta, ya no pienso escribir mas desmesuras de esta clase en el vórtice, al menos durante una buena temporada. La historia continúa, claro, porque deseo contar más salvajadas por el estilo, ambientadas en este universo y con los personajes de referencia siguiendo esta línea temporal. Pero eso sí, ya no lo haré en el blog sino en el Word, jeje.  

Quizá lo cuelgue como enlace para descargar, para quien tenga el valor y el tiempo de leérselo. Agradezco infinito a todos cuantos me han comentado y han ido siguiendo estos delirios míos, confío en no haberos cansado demasiado y, si hubiera sido así, mis disculpas. Lo he pasado rechupete con vuestros comentarios, wapis.

A partir de ahora, entradas normalitas, que ya me apetecía. Saludines.

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A través del espejo (IV)

Publicado: 16 octubre, 2011 de Frankie en A través del espejo, Cuentos, Paranoias del XXI

Mi novio ¿es un zombie?

Javier se acercó al ventanal tapando primero, por si las moscas, su erección desbocada. Abajo, en la calle, un coche policial había aparcado subiéndose encima de la acera del edificio de enfrente, adonde entraron enseguida dos agentes. “Bueno -se dijo- al parecer no venían aquí, menos mal”. Así que por el momento, no corrían peligro y podía ejercer tranquilo de mirón expectante.

Y la escena era turbadora, oh, mon dieu. Tendida de espaldas en el suelo de parquet, Pilar abrazaba con las piernas a Isa, la cual ya tenía abrochado el arnés-consolador. Isa introducía el pene de látex con suavidad pero con constancia y frotaba sus senos con los de su amiga, arqueando la espalda y el pompis, ceñido este por las correas. Arqueaba la cadera una y otra vez, una y otra vez, inclinando la cabeza hacia atrás y marcándosele los tendones en un cuello largo y vibrante. Tenía el pelo corto, a lo garçon y una columna vertebral con una fuerza tremenda, que levantaba los gúteos y los dejaba caer como una máquina de penetrar, uuf, menudo corcel lésbico…

Pilar, apretaba con los talones las nalgas de su pareja y  jadeaba varias veces:“Así cielo, así, asi…” Javier notó, con envidia, que a el nunca le había hablado cuando tuvieron sexo. Contemplándolas, se sentía como un niño al que le dejan mirar pero no tocar, y la mirada maníaca que mostraba Isa, con aquellos ojitos radioactivos, lo intimidaba.

Como ya se notaba el miembro dolorido, pensó que lo mejor sería aliviarse solito. Qué demonios, aquellas dos parecían tener para rato y -francamente- dudaba que luego le propusieran algo. Así pues, empezó con su tarea manual sorprendiéndose, no obstante, cuando Pilar le dirigió una mano levantada, como diciéndole “para”.

Javier alzó las manos, en señal de “regístrame”. Aquello entre las dos -según veía y para su sorpresa-  parecía dirigirse a una conclusión pronta o, al menos, la cara de Pilar se había relajado un tanto. Isa, notándolo quizá, optó por parar, ponerse a un lado y quitarse el arnés, agarrando la mano de la amiga y depositándola en su clítoris. De paso, le apretaba a Pili un seno, suave pero firmemente.

Pilar, con expresión beatífica, empezó a masturbarla, al tiempo que daba una palmadita en su otro lado, indicándole a Javier que se acercara. -“Espero que no me pida ahora que le busque un pitillo pensó con cierta sorna. Pero no, al parecer tenía suerte. Tumbado al lado de Pilar notó la mano libre de ella -bendita fuera- haciéndole presa en el miembro. Aah. Y ahora comprendía mejor porque era tan hábil chateando con varias personas a la vez, ja, ja, qué diablos.

Porque Pilar la Manual -en efecto- mostraba una asombrosa capacidad multitarea. Los rostros de Isa y Javier lo atestiguaban. Javier -agradecido y emocionado porque le tuvieran en cuenta- bajó una mano hacia el sexo de Pili, notando al hacerlo el manotazo de Isa, marcando el territorio. Aay, que posesiva, dioss.

Isa empezó a emitir unos gemidos, como si chirriara los dientes. Javier notó que Pili sonreía a su lado y le aminoraba el ritmo, por lo que tuvo que reconducirle otra vez la manita y ello le provocó una risita ahogada a su amiga. Notó la mano de Isa que acariciaba rápidamente a Pilar en el rostro. Vió de refilón como se incorporaba al lado de ellos y se acariciaba los senos y el pelo, mirando la casa como si fuera la primera vez.

Se arrodilló mirando hacia delante, mostrándoles la raja de las nalgas y palmeando suavemente el interior del muslo de Pilar, poniéndose luego de pie y empezando a caminar.

Lo hacía como si estuviera algo borracha; cimbreaba aquellos glúteos golosos como si llevara dos cestos atados y enfilaba el pasillo, sin preocuparle si pisaba algún objeto duro con los pies descalzos. En algunas ocasiónes, ponía alguna mano en la pared, para estabilizarse mejor.

Pronto se perdió por las habitaciones y Javier aprovechó para encararse con Pilar y montarla. Ahora o nunca, se dijo -“Noo, que ya me noto escocida ahí debajo. Pero tú déjame que te devuelva el “favor” de antes, cariño”  Bueno, bien, vale. Pilar se deslizó hacia abajo, se montó en sus muslos y se metió su miembro en la boca casi hasta el gaznate, empezándo a succionar fuerte y lamer. Le cogía los testículos con la otra mano y jugaba con ellos. Notaba los muslos de Javier firmes debajo de ella y le daba la impresión de haberse tragado un bate de beisbol “Pobre Javi -pensó- lleva casi todo el día con el bastón tieso”

Cuando después de un breve ratito, ella levantó la mirada hacia el, jugando con el pene dentro de la boca y abultándose alternatívamente los carrillos, Javier notó que explotaba. Le hizo una breve señal con la mano a Pili la cual tardó, quizás, un milisegundo de más en sacarse el pene reventón. No obstante, al final consiguió apartar la cara a tiempo y un borbotón de semen le pasó frente al rostro, sin poder evitar mancharse algo con el mismo -“fiuuu, colegui, que pareces un grifo, jaja” le dijo.

-“Aaay, mamita, lo que lo necesitaba, jope”. Notaba Javier como la erección le disminuía por fin. “Así, bájate ya, sé buena, jaja”. La relajación postcoito lo encontró mirándole la cara a Pilar, que se estaba limpiando con algún trapito.

-“¿Y tu amiga? Parecía cansada ¿no?

-“No sé. La he notado brusca y rara en esto, casi como si fuera un tío, ya sabes. Se habrá ido a dormir”

-“Ya ¿Y como te dió por traerla a través del PC otra vez? ¿Como la encontraste? No me lo explico…

-“La ví en la pantalla cuando te fuiste a la ducha. Al principio me llevé un susto, porque notaba el icono de llamada parpadeando. Lo abrí y apareció su rostro en un recuadro. Me dijo que hiciéramos eso que nos gustaba tanto a las dos -frotar las tetas, aunque esta vez con el monitor por medio, claro- y que la sacara porque lo estaba pasando mal. Y qué descarga me dió esta vez, dioss. Pensé que se me quemaban los pezones, uf, menos mal que se quedó en nada.

-“Que lo estaba pasando mal”…Yo leí, por el foro que te comentaba, que saltar dos veces era algo de locos, un absoluto tabú. Que si querías volver a casa que lo hicieras físicamente si podías.”

-“Entonces ¿Lo que ha hecho ella es malo ¿Porqué?” -dijo Pilar con alarma.

-“Mira, no sé mucho de esto. Había muchas teorías raras, paro nadie sabía lo bastante de Física ni de Ciencia en general y era todo muy delirante ¿Porqué no lo dejamos y descansamos un poquito? Yo no dormí casi nada la pasada noche, de pensar en lo que iba a hacer hoy. Me siento reventado ya…”

-“Si, yo también. Además, es uno de los días que más me han trabajado el coño, jajaja. Y eso relaja que no veas”

Pilar se subió al único sofá de la habitación, acaparándolo. Parecía cierto lo de su relajación, puesto que al poquito ya estaba roncando -bueno, respirando fuerte, seamos caballerosos-  y Javier se quedó, mientras tanto, tumbado en el suelo sin incorporarse, preso de una laxitud invencible. Al no haber luz eléctrica, las sombras del día cada vez eran más alargadas.
Lo que veía de la casa recordaba un aula escolar después de una pelea, con todo tirado y revuelto y los olores eran penetrantes y desagradables. Probáblemente la comida podrida en la nevera, la basura sin bajar…

Y sentía frío, mucho frío. Y notaba que lo llevaban en una camilla y que no tenía fuerzas ni para hablar. Veía deslizarse por encima un techo con focos y mas focos. Y llegaba a una pared llena de nichos, lo giraban, lo metían dentro y lo encerraban con un portazo. Todo quedaba oscuro y se axfisiaba, aaag…

Se despertó con un sobresalto y sensación de caída. “La ostia, que pesadilla tan real”. Miró en torno y ya era casi de noche, tenía la espalda molida por culpa del suelo y Pilar seguía roncando en el sofá. Se levantó, pilló la toalla con la que había salido del baño (ah, aquella ducha ya remota) y fue buscando una cama libre por ahí.

La que encontró tenía barrotes tanto en la cabecera como en los pies y el cansancio que lo devoraba hizo que apartara de su mente ciertos accesorios peculiares que había en dichos barrotes. Se tumbó boca abajo, con tan solo la toallita de baño cubriéndole y empezó a pillar el sueño…

Esta vez soñaba con que le ponían una especie de collar por el cuello, con mucha suavidad. Y que le agarraban las muñecas y se las esposaban por la espalda…Y joder, que no era un sueño, ostiass. Abrió los ojos y se encontró con el cuello atado en corto a la cabecera, mediante un collarín de cuero. Y un peso tremendo que de pronto le cayó encima de las manos que, efectívamente, estaban esposadas. Se percató de que había una linterna encendida, que le daba al cuarto una apariencia de cueva.

-“No quería irme sin jugar contigo un poquito, machote”  le dijo Isa sentada encima de el. Y a continuación se giró y le agarró una de sus piernas con las dos suyas, haciéndole una presa bien fuerte -“Eeh, qué coño haces, estás como una chota”  Pero mientras Javier se quejaba, Isa no perdía el tiempo. Se lanzó a agarrar la otra pierna suelta con toda su fuerza, llevando el pie hasta una anilla encadenada al pie de la cama.

Javier escuchó el “click” y se notó la pierna inmovilizada y estirada casi hasta el límite, dado lo corto de la cadena. Para Isa, entonces, casi fue coser y cantar volcar todo su peso y repetir la operación con la única extremidad que quedaba libre.

-“Yaahuuu, bienvenido al BDSM” exclamó, mientras se ponía en pie con todo su peso sobre las nalgas del prisionero y comprobaba su “firmeza” con algún que otro pisotón -“Tienes la espalda fofa y el culito, bueno, el culito mejora algo. De hecho, fue vértelo y ocurrírseme esto. Porque no queremos que ese pobrecito culo pase hambre ¿verdad?

-“Estás como una puta cabra, Isa ¿Que pasa? ¿Que no sabes follar normal o qué? Solo tenías que pedirlo…Te lo digo en serio, déjate ya de bromitas cabronas. Estoy cansado y cuando lo estoy es malo ponerme a prueba, créeme”

-“¿Aah, siii? ¿Esta es la fidelidad que le guardas a mi adorable Piluca? ¿Solo “tenía que pedirlo”? Que honor”. Y mientras decía esto se sentó en su trasero y acercó su rostro al de Javier. Sus ojos despedían un impresionante fulgor verde intenso y le dijo mientras lo levantaba por el pelo:-“Mira, Javi, nunca he sido normal ni lo seré y desde que he saltado por segunda vez mucho menos. Me siento alteradísima y te aconsejo que te relajes o tu pobrecito ano sufrirá más de la cuenta”

-“¿Qué? ¿Qué cojones dices de mi ano? ¿Que vas a hacer?”

Por toda respuesta, Isa, sentada aún encima de sus nalgas, agarró un arnés parecido al que había visto antes. Esta vez empezó a enroscarle no una imitación de pene sino, más bien, una pieza más pequeña.

-“Este no castiga tanto el recto al penetrar. Da gracias a que en el fondo me caes bien, sino…”

-“Sí, es toda una suerte caerte bien. Y si intimamos más imagino que acabarás metiéndome el palo de una escoba..

-“Ja, ja, ja. En tu honor hasta lo voy a lubricar bien y todo”

Se levantó en ese momento de sus nalgas, le retiró del todo la toallita, dejándole el pompis al aire y le atizó fuertemente con una fusta -“Aaah” -“Calla, joder, no me despiertes a Pili. A ella -por cierto-  esto le encanta y me da que en el fondo a ti también” Javier no podía verla del todo, pero notó que de pronto le separaba la mandíbula y le ponía una especie de bozal con algodones. También sintió como el consolador le rozaba la espalda con la punta, mientras ella lo amordazaba. Al parecer, ya lo tenía puesto…

“Por si te pones gritón, una mordacita”. Y a continuación, le separó los glúteos con las manos, abriéndolos hacia afuera con autoridad. -“Habemus sodomía, jaja”  A Javier el corazón se le aceleró mientras intentaba, inútilmente, librarse de la mordaza…

Y Pilar, que dormía, se despertó al oir un móvil que sonaba y sonaba. Era el suyo y le llamaba su madre. Como no le apetecía cogerlo, al final se activó el menú para dejar mensaje. Al rato lo cogió y escuchó lo que le había grabado:

-“Eeh, Pili, hija, uuf, qué dificil es esto, cariño. En fin, allá voy. A mi comité nos llegan los casos de fallecidos por intento de salto. Supuestamente se “trasladan” enteritos todos ellos, a través del monitor. Supuestamente. Pero estamos empezando a descubrir que solo se traslada la información de lo que es un cuerpo. Este se reconstituye en destino, cierto, pero lo que queda junto al PC de origen es…bueno, es un cadáver, indiferenciable de un fallecido cualquiera por electrocución.

Es algo de locos, cariño. No sabemos si es así en todos los casos, pero hace ocho días, estoo, al parecer, falleció Isabel Honrubia, tu pareja. Lo siento, cielo. La policía siguió el rastro del fallo eléctrico que acompaña, la radiación del PC así como las IP implicadas  y encontraron… a Isa muerta en su casa. La casa la precintaron, claro y ella está en el depósito. A ver si tengo noticias tuyas, anda. Mientras tanto, voy a ir a ese piso a recoger muestras…

Pilar dejó caer el móvil pegando un fuerte grito. Se levantó y vió que la luna iluminaba una zona de detrás del PC que antes no había podido ver. Pero sí ahora. Ahora vió la silueta de un cuerpo humano dibujada con tiza en el suelo…

Mientras tanto, en la habitación, Isa -o lo que fuera- se disponía a poner en marcha la Operación Sodoma con Javier, cuando escuchó el alarido que pegó Pilar. Se quedó paralizada. Agarŕó la linterna y salió de la habitación con el arnés puesto todavía. Avanzó por el pasillo como una figura grotesca y se fijó que Pilar estaba sentada en el suelo junto a la silueta dibujada. Cuando Pilar levantó la vista y la vió andar por el pasillo le pidió con un gesto que se parara…

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A través del espejo (III)

Publicado: 8 octubre, 2011 de Frankie en A través del espejo, Cuentos, Paranoias del XXI

 Verde lujuria.

Pilar se levantó apartando el rostro de su amante, completamente húmedo, mientras este se quejaba por aquella brusquedad intempestiva. Con movimientos rápidos, se las apañó para bajarse de la mesa con las piernas temblorosas, agarrar un kleenex, pasárselo a Javier y cerrarse la bata.

-“Sshhh, voy a mirar primero. Métete otra vez bajo la cama…”.  Apenas había hecho Javier – indignado- el gesto del dedo hacia arriba, cuando ya salía ella hacia la puerta y se apretaba en silencio contra la mirilla. Mientras lo hacía todavía se notaba la vulva como un mejillón, así como bastante empapadita la cara interior de los muslos. Ah, como apreciaba el don de lenguas en hombres y mujeres, jaja…

Por la mirilla no se veía nadie y el rellano se mostraba mal iluminado, por culpa del apagón. Pero alto…¿y ese tipo que ya se bajaba, con una especie de cacharro en las manos?

-“Javi, he visto alguien que se retiraba cuando…” así empezó a decirle, pero este la cortó: -“Sí, si los estoy viendo allá abajo, seguro que son ellos. Uno sentado al volante de un coche, otro alto y flaco en la acera y un tercero que sale del patio y se dirige al auto. Pili, hermosura, hay que salir echando ostias de aquí. En Internet dicen que el CNI va tras los tipos que “saltan”, por seguridad nacional y otras hierbas por el estilo”

-“¿Pero qué dices, como que nos vayamos, adonde..? Javier la interrumpió, agarrándole los brazos con fuerza y mirándola intensamente  -“No solo a quienes saltan, sino también a los que tienen sexo con ellos ¿Qué? ¿Eso no te lo dijo tu Mami Sabionda? Entérate: si no salimos pronto, a TÍ también te palparán los bajos, cielo, y perdona la brusquedad. Me comentaste que teníais garage en esta finca. Así que dame algo de ropa, aunque sea tuya y coge las llaves de tu coche. Y corriendo, porfa. Y ya de paso, las llaves del apartamento de la amiga esa que me dijiste”

La autoridad y convicción con que se lo dijo aturdió a Pilar, que se sentía despistada y fuera de juego, al tiempo que hacía lo pedido. Javier se dirigió al PC, que seguía brillando. -“Seguro que rastrean esto” pensó. Y cerró todos los programas, dándole después a un botoncito que ponía “reset”.

-“Menos mal que no tenía nada importante en el PC si no, te mato…borrármelo todo, dioss” Pilar decía esto al tiempo que bajaban lanzados hacia el piso del garage, con Javier delante vestido con unos vaqueros suyos y un sueter holgado. Se sentía como en un trance; abriendo el garage, entrando en su coche, su amigo con unas zapatillas en chancla porque no le cabía el pie…Y abriendo con la cerradura manual la salida, a causa del apagón. Y que suerte, je, el garage estaba situado en la parte opuesta a donde estaban aquellos tipos.

Mientras -ya una vez en marcha- llegaban al apartamento, los cielos mostraban aquellas nubes novedosas de tonos radioactivos, inexplicables por el momento para los científicos. Había muchas: verdes, naranjas, azules…Y cuando las atravesaba el sol, las superficies de la ciudad quedaban iluminadas con multitud de colores intensos, como si hubiera un festival pirotécnico. Aquello parecía distraer a Javier del pánico que llevaba encima. Puede que las persecuciones fueran muy entretenidas en el cine. Quizá. Pero el se sentía como un conejo de campo acorralado por lebreles.

Y el susto que se llevaron en la puerta de Isa -la amiga- fue morrocotudo. Había puesta una cinta policial, con fecha de hacía una semana.

-“¿Y esto? ¿Adonde fue de “vacaciones” tu amiga? ¿A la cárcel modelo?”

-“…dioss, Isa, no me dijiste nada.¿Que no confiabas en mí? Aay, amor ¿que te ha pasado?

Aquel “Aay, amor“, de alguna manera le pareció a Javier demasiado intenso y suspirante…Miró en torno despegando cuidadosamente la cinta y cogió las llaves, las cuales se hicieron obedecer por la puerta con un chasquido. Metió dentro a Pilar y colocó la cinta otra vez, cerrando  -“Estaremos seguros en un piso que ya han registrado una vez, supongo” se decía. Aunque, no obstante, no las tenía todas consigo.

El apartamento olía francamente mal y -cuando dieron la luz-  vieron con claridad que había sido registrado, por el desorden que había  -“Isa es muy ordenada, tio, esto se lo han hecho después, que cabrones”  -“¿Cuando te dijo ella que se iba?” preguntó Javier.  -“Ay, puees..ah, sí, el día 20, lo recuerdo por…” y Javier levantó la mano: -“Justo. Un día antes de la fecha que pone la cinta. Ya no estaba aquí cuando entraron”

Y Javier decía aquello mirando con fijeza, al frente. Pilar siguió la mirada, hacia un salón y…bueno, allí había otro PC con la pantalla llena de estática, y brillando y…-¡”Ha saltado, la leche bendita, jooder, ha pegado el bote y al parecer lo detectaron y vinieron a mangonear!”

Javier parecía contento. Al parecer, ya no era el único panoli que hacía esas barbaridades. Cuando reparó en Pilar, no obstante, se llevó una sorpresa. Vió que estaba en el sofá, llorando silenciosamente.

-“…Eramos pareja. Y no, no te mentí cuando dije que tú eras el único hombre. Pero ya estaba harta de pollas después de separarme, por si te interesa. Y ella era tan caliente como yo. Pero también infinitamente más tierna y dulce que cualquier otro marrano con testículos. Y…y ahora, va y hace la gilipollez esa de la pantallita, oh, mierda…y con otra mujer, seguro.”

Lloraba y lloraba y Javier se dió cuenta, casi al momento, de que no estaba celoso. Sería porque la otra pareja era una mujer y ello le resultaba incluso excitante, cosa que se cuidaría de ocultarle a Pilar, obviamente. A fin de cuentas, para embustera ella, madre mía. Y qué locura de día, uuf. Le secó una lagrimilla con un pañolito y la abrazó, a lo cual ella se prestó con gusto, por cierto  -“En fin, voy a darme una ducha y a pegarme una siesta, Pili, bombón, que no puedo más” dijo al rato.

Buscó el baño mientras Pilar se sentaba ante el PC como atontada. Notó que su priapismo ya había desaparecido, bieen.  Aún tuvo más suerte y no habían cortado el agua ese día, por lo que pudo disfrutar enjabonándose mientras oía unas voces, amortiguadas por el ruido del agua cayendo ¿Que serían? ¿De la tele? En aquella finca sí que había luz…

Pronto las voces subieron de volumen,  se convirtieron en gritos y a Javier se le disparó el corazón. Por eso y porque al mirarse de refilón ante el espejo se llevó un susto tremendo: tenía un brillo verde tras los ojos, ostiass. Pero ya lo miraría más tarde, ahora tocaba liarse una toalla y salir, a ver…¿qué?

-¡Isa, cariño, que te estoy trayendo otra vez, yeeeaahhh!

Allí, en el salón, la escena era brutal y surrealista: Pilar -desvestida por arriba-retrocedía de pie, extrayendo a una mujer con la piel pálida y verde a través de la pantalla. Justo como cuando el llegó, cierto. La diferencia esta vez era que las dos estaban ¡pegadas por los senos, santo dios! de los cuales surgía un chisporroteo.

La mujer ya había pasado más de la mitad del cuerpo, miraba a Pilar con ojos llorosos y desenfocados y Javier, adivinando el costalazo -porque esta vez no había alfombra- se apresuró a cogerla en brazos, muy caballerosamente.

Lo que no esperaba era llevarse un fuerte bofetón de Isa la verdosa ¡plaaaf! cosa que le hizo trastrabillar, debido a que traía los pies mojados de la ducha. Cayó al suelo de culo, a la sombra de la chica nueva, brutalmente desnuda toda ella y que todavía levitaba ingrávida, mostrando un soberbio plano del vientre, los muslos torneados y la concavidad del pubis. Aquello trajo, como efecto secundario e inevitable, que el miembro se le pusiera otra vez tieso como un palo, ooh, dioses, de nuevo las mismas…

Como de refilón, casi presintiéndolo, se percató de que la chica ya había salido del todo y se despegaban los cuatro senos, cayendo ella encima de el e impactándole con dos pezones bien duros. Ooops, aay, la madre que la hizo. Con lo que le gustaban a el unas buenas tetas y esta vez casi lo matan. Menos mal que su bendito miembro quedó fuera del cuerpo de Isa.

-“No, no le pegues, Isa -[toma ya, lo que faltaba]- pensó, con ella encima y sin poder ver nada por culpa de los senos.  -“·Es Javier, este de quien te hablé, quería tan solo recogerte”

Isa rodó y se levantó. -“¿Pili? ¿Pili? ayúdame, aaay…”

Javier  notaba que el contacto con los senos de Isa le había transmitido algo, además de excitación primero y trompazo después. Algo..¿eléctrico? De resultas, se sentía como mareado. Oía como las dos mujeres empezaban a jadear y, al girarse, vió como Isa desnudaba a Pilar y juntas rodaban por el suelo, besándose y montando un tortibollo de cuidado.

-“Javi, Javi, porfa, que la conozco, sé lo que quiere y no quiero que pare, aaay, dioss. Trae el juguete que hay encima de aquella cama, anda, enróllate, cariño…”

Se acercó donde le decían y vió lo que era: un pene de látex, o plástico o así. Y -lo más curioso- acoplado a un arnés con correas y del que salía una pequeña protuberancia suave, al parecer para rozar en el clítoris a la parte activa y portadora del juguetito.

Les llevó aquello, manteniéndolo a distancia como si mordiera. Isa se giró, lo miró con unos ojos aún más verdes y brillantes que los suyos -ya había “saltado” dos veces ¿sería por eso?-  y le arrebató el arnés con energía.

Y  pensaba el atarse un trapito al pene -siempre erecto- y hacer un chistecillo, al estilo de: “Eeh, que este no se ha rendido aún…” pero, ay, en ese momento creyó oír una sirena policial, advirtiendo de paso que, en casa de Isa, también se había ido la luz…

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A través del espejo (II)

Publicado: 30 septiembre, 2011 de Frankie en A través del espejo, Cuentos, Paranoias del XXI

La venus embustera

La mano de Pilar cayó encima de la boca de Javier y preguntó: -“¿quien es? ¿quién ha entradoo?”

-“¿Quien va a ser? Tu mamita que te trae tomates de la huerta. Te los dejo en la cocina. Por cierto, no hay luz y el ascensor no funcionaba. Menos mal que aún es de día..”.

-“Aah, ya vooy, espeera”. Pilar se “desencajó” y se incorporó. Javier, debajo tumbado, pudo apreciar las piernas fuertes de gimnasta, los labios del pubis y los senos apuntando respingones, con los pezones al rojo oscuro. Vió como se embutía en unas braguitas diminutas que se le metían por la rajita, realzando unos glúteos que parecían medias sandías.
Al tiempo que agarraba un batín le indicaba, con gesto nervioso y frenético,  que se metiera bajo la cama de una habitación que había al lado.

Javier se incorporó medio aturdido. Le volvió de golpe el dolor del costalazo que se había dado en la alfombra. Oía las voces de Pilar y las de otra mujer al tiempo que se metía bajo aquella cama. Al hacerlo topó con algo peludo y que gritó con furia: “¡miaaaaawww!”. La voz de la madre se oyó al pronto: -“Perlitaa, chiquitina ¿que te hacen a tí?”

Una gata blanca con collarín salió disparada de los bajos, no sin antes pegarle un bufido. Procuró estarse bien quietito. La estrechez del espacio le recordaba la sensación de aplastamiento vivida al ¿…al atravesar el Pc? ¿De verdad había ocurrido eso? Santo cielo ¿Pero en qué lío de locos se había metido?

Nunca supo con precisión el tiempo que pasó allí debajo con su pensamiento en bucle. En algún momento, las voces que hablaban cesaron y se oyó un portazo ¿Había sido la madre marchándose? ¿O aún permanecía en la casa? Era difícil precisarlo. Se empezó a escuchar un taconeo, seguido de unos pasos descalzos que llegaban hasta la habitación contigua, la del ordenador y la alfombra…

-“Vaaya, madre mía. Si el portatil brilla y la pantalla tiene estática y todo, entonces ¿lo has hecho, cariño? ¿Tengo entonces uno de esos casos aquí, en tu casita?…uuuf ¿Y que ha hecho? ¿Ya se ha marchado?  ¿Y dejándote sola después de darse el lote? Vaya mamoncete…”

-Para ya, mamá, por partes. Ha atravesado la pantalla en pelota picada (bueno, con batita) hemos follado como leones, sobre todo yo, porque el estaba empalmado pero grogui. Y, cuando tú has tocado el timbre, le ha entrado un ataque de timidez y se ha, jajajajajajja –Pilar tenía aquí dificultades para hablar- y se ha metido corriendo bajo la cama, aaaaayyy, jajajajajaa, mira, aquí está…”

Y diciendo esto levantó el cubrecama por una esquina. Cuando lo hizo pude ver los pies descalzos de Pilar junto a los de otra mujer, calzada esta con unos elegantes botines de calle.

-“Uuuuahhh, jajajajaaj, pobrecillo, aaay, que remala eres cariñín. Otro a quien le has gastado lo del escóndete que viene mami, jajajaa”  Debido a las carcajadas, pateaba el suelo con los botines…

 Las oía partirse vivas de la risa, allí encajado bajo aquella cama asquerosa. Me dolía el costado, la erección del pene no bajaba y la vergüenza que sentía era fortísima, al punto de que no podía ni vocalizar. No era únicamente la sensación de ridículo sino también confusión y perplejidad, que se tornaban rápidamente en enfado progresívo. Empecé a estar muy, pero que muy cabreado, y es por eso que abandono ya la tercera persona, qué demonios.

Lo peor fue que de pronto callaron, como conteniéndose la risa. Me dió la impresión que se separaban, dirigiéndose a los dos extremos de la cama y,  ay …que la cogieron y la desplazaron, el dios que las afeitó…
Y no, no pude hacer nada. No podía soltar mi pene -siempre erecto, aaah- porque la punta se me lastimaba contra el somier y, por tanto, no podía retener el mueble. Ni, por la misma, pude impedir que me dejaran expuesto del todo, cegado por la luz que entraba por un ventanal.

-“Bieen, aquí está el caballero. Dale algo que se tape, Pili, hija.  Y no te me alarmes, eeh ¿Javier te llamas, según me dice? Yo, Carmen. En esta familia somos todos superliberales y no eres el primer noviete desnudo que le veo a mi hija. Sí, cierto, parecemos hermanas porque la tuve prontito. E investigo estos casos de teletransporte en el CSIC. No veas cuando mi hija me contó que tenía un cibernoviete que se arriesgaba a “saltar”…”

-“Toma, Javi, anda, eh…ponte este batín más abrigado o pillarás frío. Y no pongas esa cara, porfa, que no es lo que parece. Te quiero y me gustas. Lo que pasa es que a ella se lo cuento todo, es madre y amiga. Tu y yo solo nos veíamos por la pantalla, pero desde que me separé, desde aquel infierno -del que me sacó ella- has sido el único tío al que he podido querer y…”

Pilar empezaba a componer un gesto dolido y Carmen -viéndolo-  la acarició y salió de la habitación, dejándonos solos. Antes de eso me lanzó una mirada dubitativa y rápida. La emoción inesperada de la hija -al parecer- había roto su pose de Mamá Frivolona y la urgió a despejar el patio.

Me vestí con el otro batín que me dieron. Mantuve la expresión feroz y la mirada en el vacío, mientras Pili dejaba caer una lagrimilla: -“Te necesito, Javi, de verdad, te lo juro. Has hecho esta salvajada por mí, que te podía haber costado la vida, leches. Eso, hoy en día no lo hace nadie. Perdóname por meter a mi madre en medio, por…”

-“Y por mentirme mientras lo hacías, por contarme que te las apañabas sola en casita y -al parecer- no te faltan los tomatitos de mamá. Y por darle a tu mami un ratoncito de laboratorio. O sea, yo. Y por descojonarte de mí mientras yo me aguantaba este nabo que duele y que no baja nunca. Y..”

-“Hiperestimulación límbica, efecto del “saltito” -intervino de pronto Carmen- Bolsa de hielo, vendaje compresivo y un vasoconstrictor que te consigo ahora mismo en la farmacia, Javier. Perdonadme que me entrometa. Mi hija es una cabra loca, en buena parte por mi culpa, pero es un pedazo de pan. Y es verdad, te necesita.” La madre dijo esto acercándose y acariciándonos brevemente a los dos en la cara, saliendo después por el pasillo hacia la puerta y marchándose.

Yo me giré hacia el Pc, hacia mi “portal” de entrada, metiéndole de paso otro susto a aquella gata estúpida que tenían. En el monitor, supuestamente, debería verse mi lugar de partida -si es que Pili no había cerrado el Transoft y parecía que no por el icono- pero solo se veían puntos de estática. La carcasa parecía fosforescente y el icono de la batería indicaba poquita carga.

-“Se ve que al irse la luz en la casa empezó a consumirla y…” me interrumpió un sollozo de Pili, que me apoyó la mano en el hombro y hablaba entrecortado: -“Lo siento, Javier, cielo. Es que una relación por email no parece tan real, muchas veces resultaba tan solo un ejercicio de escritura. La cosa cambió cuando pasamos a hablar. Y sobre todo, ha cambiado ahora que te toco…”

-“Bueno, déjalo ya, venga”. La verdad es que verlas llorar me ablandaba. Aún seguía dolido -a que negarlo-  por el engaño continuado con la madre por medio. Ella me abrazó y empezó a frotarse fuerte contra mí otra vez, abriendo los muslos y golpeándome la entrepierna. “Oye, que yo estoy palote, ya lo ves, pero me da miedo que no me baje nunca si entro dentro otra..” Asintió comprensiva, pero me puso -otra vez- el dedo en los labios y esta vez me abrió la boquita, tocándome la punta de la lengua y mirándome con intensidad.

Se sentó encima de la mesa, abriéndose la bata, desparramándosele los senos y abriendo las piernas en jarras. Yo me agarré a sus ancas goyescas y dejé que sus piernas se me cerraran en torno al rostro, aprisionándome. Y apañándome para respirar empecé a lamer. Y a lamer y lamer. Algunas veces ella me refrenaba y otras me reorientaba. Incluso hubo una que me propinó un humillante cachetito, aay.

Pero, cuando al parecer le pillé el ritmo, empezó a agitarse durante un rato y a apretarme más y más la cabeza. Me golpeaba los con los talones por la espalda, dioss,  y a mí ya me dolía el cuello y la lengua,  impaciente por parar porque -lo juraría- para mí que la muy cabrona llevaba ya varios orgasmitos.

Y sonaron entonces golpes en la puerta…

-“¿..qué, ziempre paza ezto pod aquí?”  me quejé, aunque no podía hablar bien, por tener la lengua molida por el “trabajito” oral.

-” ¿Como? ¿Quién es ahora?-exclamó Pili-  si mi madre tiene llaves…

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A través del espejo (I)

Publicado: 23 septiembre, 2011 de Frankie en A través del espejo, Cuentos, Paranoias del XXI

El origen del Hombre Verde. 

Por fin la tenía delante, aunque no parecía la misma que le hablaba a través de los correos. Javier, a su vez, tambíen estaba presente en la pantalla de Pilar, pero de haberse podido ver se habría quedado confundido igualmente. De hecho y pensándolo bien, los dos estaban perplejos al verse reducidos a un mosaico de píxeles, al dictado del ritmo de la conexión y la benevolencia de los monitores.

Tanto el como ella vestían insinuantes y ligeritos. Ella llevaba una camiseta con tirantes, que apretaba sus senos redondos  y el una bata de estar por casa.  Además de eso y para decirlo todo, también tenía una erección de caballo al mirarle sus pezones resaltando en la camiseta, oh, mon dieu.

Las miradas se encontraron expectantes; ella tenía una boca preciosa, entreabierta y con los labios gordezuelos y reventones…pero ay, que esa vez había poco tiempo para contemplaciones y los dos se percataron pronto.

-“Pilar ¿…qué tal? ¿Como lo llevas? Eeeh, te comenté que hacía falta estar, eh, calientes..¿recuerdas?” preguntó el. Se notaba la mente avanzando despacio, probáblemente tenía todo el riego sanguíneo agolpado en la parte genital, buuf. Aquello era de locos…

-“¿Que como lo llevo, dices? Genial. Ya ves, aprovechando el parón carnal, por caprichitos del sr. Javier. Me he pasado varios días sin tocarme donde ya sabes. Estoy que ardo, yo soy así, un auténtico putón verbenero que ejerce -eso sí-  a tiempo completo de mujer normal. Y sí, tengo las llaves de ese apartamento y ahora estoy sola en casa ¿Y quieres hacerme el puñetero favor de explicarme toda esa mierda de la traslación no sé qué…?”

-“Oooh, tesoro, si te doy la explicación pierdo la erección, jaja. Ya te contaré todo eso de las alteraciones solares, el caos en la decoherencia cuántica y lo de la proliferación de superposiciones de estado. Lo que importa ahora es que el mundo se ha vuelto loco, la mente influye en la materia y yo estoy empalmado justo en este momento. Venga ya, pon los dedos en la pantalla, corazón lindo…”

-Jajajajajaja, jajajaj, pero que gilipollez más grande, madre mía, jajajajja. Allá van los deditos míos, cariño, como tu digas. Y si no funciona te la cascas con los tuyos, jajajajaja, aaayyyy, que desvarío, señor…A Pilar se le alborotaba la melena, mientras soltaba lágrimas de risa.

Unieron las puntas de los dedos y un icono apareció simultáneamente en la bandeja inferior de los dos PCs con pantalla táctil:  “Transoft cargando…” Y un marco pulsante rodeó el area abarcada por las puntas. Ese programita circulaba por Internet en esos días de locura, acompañado de rumores desquiciados acerca de alienígenas.

-“Uuy, qué marco tan bonito sale ¿y no podríamos haber juntado los morritos a ver que pasaba? jajaja”. Pilar reía, pero se notaba una especie de jadeo. Quizá era por la humedad de la entrepierna; nunca había estado en una situación tan rara y desquiciada y aquello la alteraba de mil maneras. Y total, caliente, lo que es caliente, casi siempre lo estaba. Pero notaba algo raro también..

-“Por mí, encantado de juntar los morritos como peces besucones, dulzura, pero…a ver como lo digo. Se trata de que, en cierto momento, empieces a “tirar” de mí. Y creeme, las manos para eso vienen de maravilla”.

Javier iba a decir más todavía: que, por un presentimiento estúpido y por si pasara algo malo, la quería con locura y que a veces llegaba de la calle sin recordar nada del camino, por haber ido reviviendo todos sus diálogos online, todos los correos que se mandaban…Iba a decírselo, pero “aquello” empezó. El salón de pronto se volvió borroso, le entró una especie de descarga por los dedos y se los notó apegados a la pantalla, con una fuerza insuperable que parecía querer machacarlos. El laptop vibraba y Pilar echó el rostro para atrás, abriendo la boca y gritando fuerte, muy fuerte.

-“Aaaaayyyyy, diosss, que da corrienteee, eeh ¡Javier, los dedos, no puedo soltaarr…!” La voz se distorsionaba por los auriculares, el rostro de Pilar se paralizó en el monitor con un gesto de éxtasis y dolor a la vez y Javier notó como un millón de alfileres atravesándolo por todo el cuerpo, dioss, que doloor. Se sintió levitar ingrávido, flotando hasta quedar en perpendicular a la pantalla, unido a la misma por los dedos y luego…

Aay, que luego empezó a notar el tacto de las yemas de Pilar. Eso sí, lo que es ver lo veía todo borroso y como si estuviera encajado en un tubo. Sentía oprimidas las costillas, parecía que estaba en una prensa que lo estrechaba más y más y le faltaba el aire. Pilar tenía que estirar, aaag

-“Pili, estira hacia tí, porfa, anda. Estira o me quedaré para siempre en el limbo este…”

¿Acaso le oía quizás? El gesto de Pilar se veía borroso y congelado. Pero notaba algo. Joder, la leche, notaba que entraba por una especie de marco, poquito a poco ¡Pilar parecía estar tirando hacia ella! ¡Waw!.

Pronto notó como si avanzara por una especie de sierra que lo cortara en transversal…hasta que la luz le cegó. Frente a el estaba el rostro de su -hasta ahora y por el momento- ciberamiga. Se la veía con la cara desencajada y llena de lágrimas, con las manos por delante, sus yemas pegadas a las de el y andando hacia detrás.

Retrocedía atrás y más atrás, poco a poco y con cara de pasmo. Y de pronto, Javier cobró conciencia de que estaba flotando encima de una alfombra, en horizontal y con el miembro viril hinchadísimo y casi pagado a la barriga ¡Santo cielo ¿acaso tenía ahora priapismo? Dioss…

Y de pronto volvió nuestra amiga la gravedad. Javier tuvo el tiempo justo, cuando notó que los dedos se despegaban, para girarse de costado y proteger su preciado “instrumento” de la caída ¡Baaam! Menos mal que la alfombra era mullida.

Ya en el suelo, consiguió girar el cuello y mirarla. Pilar estaba acuclillada en una esquina mirándole a su vez, con camiseta y braguitas y con unos ojos como platos. Se agarraba fuerte las rodillas, mirando a lo imposible. Allí estaba el, tirado en su alfombra y con la bata arremolinada por encima, con todo el culito al aire.

Javier se levantó poco a poco. La erección seguía, tenía el pelo de punta y veía todo con una especie de brillo. Agarró a Pilar por la mano y la ayudó a incorporarse. Se percató de que su piel brillaba débilmente con cierto tono verdoso, lo que faltaba. Menos mal que parecía ir atenuándose…

Pilar se sacó la camiseta por la cabeza, agarró a Javier por el pelo encrespado con una mano y con la otra le cogió el miembro viril. Su mirada era la más intensa que recordara ver jamás. Su amiga mostraba la piel de gallina y temblaba. Tiró del pelo de el hacia abajo y lo tumbó otra vez, esta vez de espaldas, ensartándose ella en el miembro viril.  Aah, bendita madonna.

Javier notaba en todo lo que sucedía una especie de fluidez onírica, como si fuera un sueño muy vívido. –“Sí, eso, ya sabes, hay que consumar…” dijo el. Pilar le puso un dedo en la boca, como diciéndole : “cierra ese pico y no hables tanto”

Prontó notó los muslos de ella apretando los suyos y su vagina contrayéndose con intensidad, encajándolo como un pistón, cada vez más y más dentro y más fuerte. Ya le había contado  lo de los ejercicios Kegel, uuf, Pili, que salud tienes, dios te bendiga. También le agarró la tetilla y empezó a mordisquearle el cuello. Javier pronto perdió la cuenta del tiempo. Una mirada perdida al azar le reveló una vista de otra ciudad. Y el orgasmo de ella que llegaba, santo cielo.

Un “¡ooooooooohhhhh! y unas uñas clavándose. Y un silencio, jadeantes y sudando los dos.

Y el ruido de una puerta abriéndose…

*Basado en una experiencia real. Tan solo han sido modificados los detalles que describen la alfombra para proteger la privacidad, claro.

Saludines a través de la pantalla.